Los 7 pecados capitales de los medios sociales

Foto de Prateek Katyal, Unsplash.
Foto de Prateek Katyal, Unsplash.

Usted ya debe haber oído que las redes sociales pueden ser una herramienta efectiva para el ministerio. Ha leído un montón de artículos que hablan de cómo empezar y qué hacer.

Y a pesar de la reputación que a veces pueden tener los medios sociales, sorprende cuán indulgentes pueden ser. Todo se mueve rápido, y las publicaciones (posts) que son un fracaso pronto desaparecen y usted siempre puede intentar algo nuevo la próxima vez.

Pero hay algunas cosas que usted podría hacer o no hacer que podrían aumentar o disminuir la efectividad de su labor.

1. Publicar sin una estrategia

Si alguien todavía duda sobre usar o no los medios sociales en el ministerio, es bueno animarlos a que simplemente se lancen a usarlos. Publique algunas cosas, haga algunas preguntas, comparta un pasaje bíblico o devocional, y vea qué reacciones produce lo que usted está haciendo.

Pero la carencia de un plan le causará problemas si usted mantiene este enfoque. Usted tendrá mucha más influencia usando las redes sociales, si les inyecta la misma intencionalidad que demuestra en otras áreas de su ministerio.

Produzca una estrategia para medios sociales que le sirva como fundamento de todo lo que hace en la web. Cree un calendario editorial para no empezar de cero cada día. Clarifique sus metas, objetivos y auditorio para que sepa con quién habla y por qué lo hace.

También tómese el tiempo para leer y entender el razonamiento analítico de ayudas como Facebook Page Insights. Esto le permitirá ver lo que no funciona y lo que funciona, a fin de modificar su conducta.

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2. Utilizar las redes sociales colo como un canal de difusión 

Uno de los más grandes errores que los ministerios cometen es usar su página de Facebook como si fuera una extensión del boletín que producen. Los medios sociales podrían parecer como un medio extraordinario para diseminar información, pero hay una razón bien clara de por qué se les llama redes sociales.

A principios de 2018, el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció que vendrían grandes cambios en el Facebook News Feed (entrega de noticias Facebook). Uno de los cambios básicos es que Facebook quiere promover que la gente se involucre en lugar de ser consumidores pasivos de información. Incluso si usted está publicando contenido positivo, como versículos bíblicos o citas de sermones, el sistema de Facebook castigará las publicaciones que no inviten a la participación, limitando la cantidad de gente que ve lo que usted publica.

En lugar de usar las redes sociales como un canal de difusión, úselas como una herramienta para destacarse, lo que el mercadeo llama “branding” (= marcar). La iglesia no se siente cómoda con dicha palabra, pero la promoción de lo que la iglesia ofrece es esencialmente la experiencia que la gente tiene cuando interactúa con usted o su ministerio. ¿Es su presencia en los medios sociales algo que anima? ¿Siente que la gente se conecta con usted? ¿Confían en usted lo suficiente como para levantar preguntas honestas o dar respuestas honestas a sus preguntas?

3. Publicar lo mismo en cada medio social

Nadie tiene todo el tiempo que se debe dedicar a cada medio social. Una de las formas más fáciles de ahorrar tiempo es crear un grupo de publicaciones para la semana para colocarlas en cada plataforma. Pero la realidad es que Facebook, Twitter, Instagram y otros medios tienen distintivas limitaciones de publicación.

Cada red social tiene su propia cultura y sus mejores prácticas, las cuales dictan qué contenido funciona mejor en cada plataforma. Además, el auditorio de cada red social es distinto. Por ejemplo, si usted sabe que su auditorio en Instagram es más joven que el de Facebook, usted debería considerar este hecho cuando diseña o escribe contenido.

De todo lo dicho en este artículo, este es el pecado capital menor. No obstante, si usted se mantiene publicando el mismo contenido en todas las plataformas, pregúntese cuál es la razón para tener todas esas cuentas. Si usted no puede usar una plataforma en todo su potencial, considere reducir los medios que usa y concéntrese en un medio social con el cual puede influenciar a más gente.

4 Descuidar cuentas y/o interacciones

Algo tan malo como usar las redes sociales como simples canales de información es inspirar a la gente para que se involucre y después ignorarlos. Si usted hace una pregunta y no presta atención a las respuestas, la gente se  preguntará si usted realmente está escuchando. Esta es una horrible manera de entablar una relación.

También es difícil de entablar relaciones y mantenerse en el radar de la gente si usted publica tres veces a la semana y después no dice nada por todo un mes. La clave es ser consistente. Decida qué horario o frecuencia de publicaciones va a usar que sea realizable para usted, y mantenga el ritmo. Use herramientas gratuitas como Buffer, Hootsuite o Native Tool de Facebook para programar publicaciones con anticipación y publicarlas cuando usted quiera y no solo cuando tenga tiempo libre.

Si está empezando un ministerio por medios sociales, o desea expandirlo o si busca cambiar su marca, usted quizá quiera registrarse en varias redes sociales a fin de obtener el nombre de usuario que desea. Pero si lo hace, ponga una nota y coloque un enlace en la sección “bio” o “about” invitando a la gente a que se una a usted en el medio social en el cual usted está activo. Si usted decide incluir cualquier información, como horarios de adoración, recuerde de poner al día cualquier cambio.

5. Falta de autenticidad

Es difícil encontrar su propio perfil en la web cuando usted se comunica como una organización. Tiene que representar su ministerio como un todo, pero también debe buscar que la gente sienta que interactúa con personas reales. Para ilustrar cuán difícil es lograr esto, la investigación muestra que el 34.7% de quienes usan los medios sociales sienten exasperados cuando las cuentas de organizaciones sociales no tienen personalidad, y el 32.3% se sienten contrariados cuando una organización trata de ser chistosa pero no lo logra. Es difícil de complacer a la gente.

Los adultos jóvenes en particular son muy buenos para darse cuenta de si una organización no está siendo genuina. Si las publicaciones parecen impersonales, si se dan cuenta que una iglesia se esfuerza demasiado por ser pertinente, o si se dan cuenta que el rostro que da una iglesia en su red social nada tiene que ver con lo que son en la vida real, su ministerio a través de los medios sociales sufrirá seria pérdidas.

6. Manejar mal los acontecimientos actuales y la cultura pop

Para desarrollar más lo que acabamos de decir en el punto 5, la forma más fácil de parecer impersonal es ignorar el mundo fuera de la iglesia. La gente con la que usted se relaciona vive y trabaja en el mundo. Su habilidad para discutir las cosas que están ocurriendo y la cultura pop no solo le añade autenticidad, sino que le ofrece una apertura para ayudar a la gente a entender y vivir su fe a la luz del mundo a su alrededor.

Al mismo tiempo, si usted se centra mucho en la cultura pop o los eventos del momento –en particular la política– la gente puede cerrarse. Además, cuando decida involucrarse, asegúrese de que usted sabe lo suficiente como para participar en una manera responsable y respetuosa. Si usted trata de meterse en un asunto que no entiende o si comparte una perspectiva sobre la cual no está del todo informado, es mejor que no se meta en esas áreas.

7. Descuidar el llamado a la acción

A fin de cumplir las metas que se planteó, algunas veces tendrá que pedirle explícitamente a la gente que haga algo. La investigación revela que la gente de los medios sociales espera que se les llame a la acción. Pedir participación no garantiza que la gente responderá, pero no sea tímida al respecto.

Digamos que su objetivo es conectarse con gente nueva para invitarla a que visiten su iglesia para un servicio dominical. Su estrategia podría ser crear contenido en el que la gente se interese y que le da a la gente una idea de la personalidad de su iglesia. Podría responder a preguntas espirituales comunes o cómo es que usted ve algunos aspectos del evangelio en una película o noticia. Publicaciones como estas podrían formar relaciones, ¿pero qué tipo de relación es la que usted busca? ¿Solo le interesa que la gente la siga en Facebook o su organización es una comunidad con la cual la gente se puede conectar en persona? En algún momento, usted tendrá que abordar temas de interés para el ministerio, un grupo pequeño o una serie de sermones. Hay muchas formas de hacer un llamado a la acción, pero la clave está en asegurarse que la gente sepa lo que usted les está pidiendo que hagan.

Una última advertencia. Al principio de 2018, Facebook empezó a penalizar el cebo de compromiso, esto es, el llamar a sus seguidores a que les guste, compartan, comenten o etiqueten a la gente. Aparentemente, Facebook no quiere que la gente piratee sus algoritmos. Usted puede verbalmente pedirle a la gente que comparta una publicación particularmente buena. Hágalo al final del servicio de adoración o del ensayo de coro, pero no en una publicación por Facebook. Al final de cuentas, el contenido bueno será compartido, así que centre sus llamados a la acción en edificar comunidad, en dar y en promover el voluntariado.


— El Rev. Dan Wunderlich es un ministro de extensión que trabaja en la adoración, comunicación y la creatividad con el fin de ayudar a los ministerios y sus líderes a conectarse mejor con sus comunidades. Para más información visite DefiningGrace.com.