Liderazgo

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Cuatro formas de cultivar una cultura eclesiástica más abierta al cambio

Las innovaciones ministeriales probablemente establecerán una Cultura de una congregación receptiva al cambio. Megan Hatcher quien trabaja en el Laboratorio de Innovación del Center Youth Ministry training, describe las formas en que la congregación puede cuidar del suelo cultural, para que las semillas del cambio puedan llegar a florecer.

Hablando de innovaciones el mundo de la pastoral está en pleno auge, sobre todo a la luz de la continua realidad de la pandemia Covid 19. Sin embargo, muchos recursos y pasos prescriptivos pasan por alto un factor clave a la hora de llevar a cabo el cambio congregacional: el impacto de la Cultura eclesiástica.

Una Cultura eclesiástica construye el terreno donde se planta una semilla innovadora, las plantas sanas y fructíferas no pueden crecer en un suelo agotado o descuidado.

La innovación debe establecerse en la Cultura de una iglesia

Los esfuerzos de la iglesia para innovar en cualquier área ministerial, por ejemplo: en Younth Ministry, nunca se desarrollan en el vacío. La Cultura más amplia de la iglesia, tiene mucho que ver con si una idea del ministerio de innovación, pueda echar raíces en el Youth Ministry y mucho menos florecer dentro de la congregación en general.

El impacto de la Cultura de Innovación es uno de los principales objetivos en el Laboratorio del Center Youth Ministry training, una organización sin ánimo de lucro, con sede en Nashville. En la primavera de 2021, el laboratorio llevo a cabo una investigación con líderes de Ministerio en todo el país. El laboratorio quería conocer las alegrías y los retos a los que se enfrentan los líderes y sus comunidades y los aspectos del ministerio que necesitan innovación. Un tema destacado de la investigación es la reflexión de un Pastor Nazareno de California sobre la innovación, en medio de la pandemia.

Se nos ha dado esta oportunidad de remodelar y re imaginar nuestro ministerio, y parece que hay ciertos miembros de nuestro personal y de la congregación que están volviendo a caer en el "Volvamos a lo de antes", cuando algunos de nosotros estamos, como, "Este es un momento en el que podemos descartar las cosas que no están funcionando para nosotros y renovar e innovar lo que podríamos estar haciendo".

Como se ha visto incluso con algunos miembros de la iglesia, quienes ven la necesidad de un cambio, la tentación de “volver a ser como antes”, es fuerte. Esta observación reúne una de las formas en que la mentalidad cultural de una iglesia puede realizar un bloqueo involuntario a los esfuerzos por innovar.

Cultivar la tierra en donde crecen las semillas del cambio

Tomando prestada una metáfora de Jesús y la agricultura la cultura de una iglesia constituye el suelo en que se planta una semilla innovadora. Las plantas sanas y fructíferas no pueden crecer en un suelo agotado o descuidado. La cultura de una iglesia, es un ecosistema vivo que sostiene la innovación en diversos grados. Un suelo cultural sano alimenta los ministerios innovadores que se ocupan de los bienes y las necesidades de las personas para que la comunidad pueda experimentar el amor y la gracia de Cristo de manera profunda.

Las buenas noticias, Al igual que la tierra, la cultura de una iglesia puede nutrirse y modificarse. ¿Cómo puede cuidar el suelo cultural de su iglesia para conseguir un mayor potencial innovador?

1. Realice una evaluación del suelo

Dedicar tiempo para evaluar la cultura actual de la iglesia, ayuda a entender que ocurre e identificar las áreas que necesitan ser modificadas para que la innovación sea cada vez más posible. El laboratorio de innovación, desarrollo una herramienta denominada índice de cultura de innovación (ICI) para ayudar a las congregaciones a autoevaluar su cultura y su impacto en la innovación. Basados en la investigación empírica y la sabiduría de los líderes de diseño de la innovación, identificamos las características que están fuertemente asociadas con la capacidad de una iglesia para fomentar la actividad innovadora. Hemos capturado las características en nueve indicadores diferentes que examinan la mentalidad, la estructura, las relaciones y los hábitos de la iglesia.  Haga clic para descargar el recurso gratuito ICI del laboratorio para obtener más información.

2. Comprender que el suelo de su iglesia es diferente, al de la iglesia de al lado

No hay dos lechos de tierra idénticos y la cultura de las iglesias son únicas. Los líderes deben reconocer que si incluso la cultura de su iglesia parece similar a otra iglesia en su superficie, ésta tiene sus propios activos, áreas descuidadas y bordes en crecimiento. Es tentador centrarse principalmente en la demografía de la iglesia y no tener en cuenta las peculiaridades de la cultura organizativa de la iglesia o el contento específico en el que se lleva a cabo el ministerio.

3. Reconocer que la salud del suelo cambia con el tiempo

Dado que la cultura de una iglesia es creada por las personas de una congregación determinada, la salud de la cultura naturalmente va y viene. Los cambios en el liderazgo o en la membresía, los desafíos personales a los que se enfrenta la gente dentro de la congregación (como una pandemia), y una mirada de otros factores, impactan en la cultura. Por eso la atención a la cultura debe ser una práctica continua.

Esto permite a los líderes del ministerio comprender y anticiparse a los posibles obstáculos a la innovación a medida que se producen en tiempo real. Con demasiada frecuencia, un ministerio abandona preventivamente las semillas (grandes ideas) porque no logran arraigarse de inmediato. Podría ser que el suelo cultural de una iglesia necesite atención antes de que la comunidad intente plantar esa semilla innovadora, u otra, de nuevo.

4. Realice cambios para influir en la salud de su suelo

A través del trabajo de laboratorios con iglesias alrededor de país, nosotros hemos aprendido que atender a la cultura es muy importante, así como el proceso a través que se produce la innovación. Cualquiera que ocupe un puesto en la organización ya sea un empleo remunerado, un voluntario o un feligrés, tiene el poder de cambiar la cultura de forma significativa a lo largo de tiempo. Volviendo al ejemplo de la Iglesia Nazarena anterior, el deseo de que un ministerio “vuelva a ser como antes” es una indicación de que la respuesta al riesgo de la cultura necesita atención.

Quizás una reunión entre los miembros del personal de la iglesia, evite enmarcar el fracaso “esa idea no funciono/por lo que fue una pérdida de tiempo/dinero/energía’’ y en cambio articule el fracaso como una evidencia tangible de intentar algo nuevo.  Anime al personal a estar atentos a los ministerios que están probando cosas nuevas, tal vez fallando, fallando y volviendo a intentarlo. ¡Nómbrelos cuando los vea y celebre el coraje necesario para innovar! Hacerlo fomenta la tolerancia de una cultura al fracaso percibido, al tomar riesgos y experimentar.

Una de las formas para dejar pensar con miedo y tener pensamientos más esperanzadores es normalizar el hecho de hablar del fracaso, quizás en una reunión entre los miembros del personal de la iglesia.

A medida que su iglesia busca innovar para satisfacer las necesidades de los presentes dentro de la congregación y en la comunidad en general, considerar el suelo cultural como un lugar fructífero para comenzar. Excavar bajo la superficie cultivando la curiosidad, fomentará un nuevo potencial de innovación mientras ministra junto a su comunidad. En el camino, lo que aprenda guiará a su iglesia a una a una mayor innovación en el futuro.

Recursos adicionales:


Meghan Hatcher es Directora del Laboratorio de Innovación. Su trabajo consiste en acompañar a diversos líderes y congregaciones en la creación de una cultura innovadora y en la práctica de la innovación teológica en aras de un ministerio más impactante en el siglo XXI.

La reproducción de este articulo publicado originalmente en inglés del boletín Leading Ideas está autorizada por el Lewis Center for Church Leadership, un ministerio de Wesley Theological Seminary y disponible en Churchleadership.com. No se permite ninguna otra reproducción sin el permiso escrito del editor.