Cómo llegar a ser un delegado a la Conferencia General: Guía detallada paso a paso

 

Primer paso: Considera tu decisión cuidadosamente

Ser delegado o delegada a la Conferencia General es un trabajo exigente. Asegúrate de estar dispuesto a gastar horas leyendo alrededor de 1,400 páginas de instrucciones y legislación que recibirás antes de la Conferencia General. También deberás estar listo para reunirte con tu delegación durante los meses que preceden a la Conferencia General, y a gastar dos semanas de vacaciones para trabajar desde muy temprano en la mañana hasta tarde en la noche. También serás parte de la delegación jurisdiccional que tomará una semana adicional durante el verano en tu Conferencia Jurisdiccional. El orden de tu elección determinará qué comités estarán disponibles para que tú elijas donde servir. Gastarás la primera semana de la Conferencia General examinando la legislación asignada a tu comité. Durante la segunda semana de sesión plenaria, los delegados debatirán y votarán en cuanto a todos los asuntos. No obstante, considera que más de 850 delegados competirán por la oportunidad de hablar. El resultado puede ser que quizá tú no tengas la suerte de hablar en los asuntos que te interesan. Considera también las obligaciones financieras que este compromiso te impone. La Conferencia General y las conferencias anuales proveen algún dinero para viaje y reembolso per diem, pero muy pocas veces cubren todos los gastos. Ora por la decisión que tomarás.

Segundo paso: Debes estar activo en tu iglesia local

Para llegar a ser un delegado laico, deberás haber sido miembro de la IMU por dos años en una congregación metodista unida y haber estado activo por cuatro años dentro de las fronteras de tu conferencia anual. Así que, enseña en la Escuela Dominical, dirige un estudio bíblico, sé líder juvenil, o sirve como director de algún comité o consejo. Los pastores delegados deberán involucrarse en los eventos del distrito y en la conferencia anual, proveyendo de liderazgo cuando se apropiado.

Tercer paso: Llega a ser miembro de la Conferencia Anual

El clero es miembro de la Conferencia Anual en forma automática. Pero las personas laicas deben ser elegidas por la iglesia local durante la conferencia anual de cargo en el otoño, o bien ser elegidas por el superintendente de distrito como “miembro de igualación” (¶32). En cada conferencia anual, el número de los ministros delegados deber ser igual al número de delegados laicos. Dado que el clero jubilado y los nombrados fuera de la iglesia local son todavía miembros del clero, se necesita elegir miembros laicos adicionales para crear igualdad con el número de miembros del clero. A estos miembros laicos se les llama miembros “de igualación”. Habla con tu pastor en cuanto a llegar a ser un miembro laico o un miembro de igualación de tu conferencia anual.

Cuarto paso: Sé miembro activo en tu conferencia anual

Habiendo sido elegido miembro o “miembro de igualación” de tu conferencia anual, o si eres miembro del clero, asegúrate de asistir a los eventos de la conferencia y comunícale al superintendente de distrito que estás interesado en servir en un comité de la conferencia anual. Ofrécete para redactar las actas, ir a un viaje misionero o escribir un artículo para alguna publicación de la conferencia anual.

Quinto paso: Estudia las reglas de la conferencia

Durante los años 2018 y 2019, las conferencias anuales escogerán a los delegados y delegadas que asistirán a la Conferencia Anual del año 2020. Consulta con tu conferencia anual en cuanto a las fechas y el término de plazo. Los procedimientos de las conferencias anuales difieren unos de otros, y podría ser que tú necesites dar a conocer tu interés nueve meses por adelantado. Las conferencias anuales tienen reglas muy distintas respecto a cómo hacer campaña a favor de uno mismo. Algunas las tienen del todo prohibidas. Otras permiten que el candidato o candidata distribuya folletos, broches o use los medios sociales para promover su candidatura. Con todo, casi todas las conferencias anuales te pedirán que presentes una biografía que aparecerá impresa en los materiales de la conferencia anual. Usa la biografía para destacar las cualidades que te hacen un delegado excepcional. Considera pedir que algún grupo en particular te endose e incluye dicha información en tu biografía.

Sexto paso: Te felicitamos por haber llegado a ser un delegado o delegada

Te felicitamos por haber llegado a ser un delegado propiamente tal o delegado de reserva de la Conferencia General. ¡A trabajar! Tendrás que examinar la legislación que se propone, reunirte con frecuencia con tu delegación y prepararte para dos semanas de Conferencia General. Incluso si sólo fuiste elegido o elegida como reserva, todavía podrías tener que asistir a la Conferencia General y trabajar. Los delegados de reserva tienen la responsabilidad de examinar la legislación y asistir a las reuniones de la delegación, en caso de que un miembro de la delegación no pueda asistir, o si un delegado salga de la sesión plenaria de la Conferencia General para descansar. Los delegados y reservas a la Conferencia General también son delegados a la Conferencia Jurisdiccional. Así que tendrán que asistir a la Conferencia Jurisdiccional más adelante durante el verano. Los delegados de reserva también son elegidos para la Conferencia Jurisdiccional. ¡Felicitaciones! El servir como delegado o delegada a las conferencias general y jurisdiccional es todo un honor y privilegio. Para más información sobre la Conferencia General, la Conferencia Jurisdiccional o sobre cómo llegar a ser delegado o delegada a la Conferencia General, véase el Libro de Disciplina de la Iglesia Metodista Unida. ¶601-657 para las reglas de una conferencia anual. ¶34-36 para las elecciones a las conferencias general y jurisdiccional. ¶501-528 para las funciones de las conferencias anual y jurisdiccional.