Justicia laboral

A través de las Escrituras, Dios ordena la vida en común basada en relaciones saludables, recursos compartidos y justicia económica. Así como los profetas hebreos denunciaron la pobreza y la creciente disparidad de riqueza, así también nosotros estamos llamados a hablar y trabajar para construir una economía que valore el trabajo y honre la dignidad de todos los trabajadores.

Apoyamos los derechos de los trabajadores: salarios justos, lugares de trabajo seguros, horas razonables de trabajo y niveles de vida decentes.

Hay 800 millones de personas en todo el mundo que viven con menos de dos dólares al día. En los Estados Unidos, el salario mínimo a nivel federal ha estado congelado desde 2009. Si se tiene en cuenta la inflación actual, ésta cifra puede ser inferior hoy en día a la de 1968, a pesar de que la diferencia entre el salario de los ejecutivos de empresas y el salario de sus trabajadores sigue aumentando.

Reconocemos las vulnerabilidades particulares de los trabajadores migrantes, que a menudo no tienen protección legal o no pueden acceder a recursos legales debido a su estatus migratorio. A pesar del éxito de las campañas dirigidas por trabajadores agrícolas, con demasiada frecuencia los trabajadores agrícolas en los Estados Unidos siguen siendo vulnerables al robo de salarios y a las condiciones opresivas.

Como iglesia, seguimos comprometidos a abogar junto a los trabajadores y a enfrentar la persistencia desmedida del trabajo infantil y forzado. Y como participantes en la economía, buscamos entender nuestra conexión, nuestra complicidad y nuestro poder para desafiar y transformar estas realidades.

Lo que dicen la Biblia y La Iglesia Metodista Unida:

Como se revela tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la intención de Dios es que los obreros sean tratados justamente y compartan los frutos de su trabajo.

“¡Ay del que edifica su casa y sus habitaciones superiores violentando la justicia y el derecho! ¡Ay del que obliga a su prójimo a trabajar de balde, y no le paga por su trabajo!” (Jeremías 22:13)

“Oigan cómo clama contra ustedes el salario no pagado a los obreros que les trabajaron sus campos. El clamor de esos trabajadores ha llegado a oídos del Señor Todopoderoso.” (Santiago 5:4)

La iglesia ha abogado por un salario digno en cada industria desde que adoptó un credo social en 1908. Seguimos apoyando el derecho de los trabajadores a participar plenamente en la prosperidad de la sociedad. (Traducción del Book of Resolutions, 4135)

La Iglesia también se compromete a "trabajar en asociación con individuos, comunidades y gobiernos de todo el mundo para crear condiciones que incluyan los derechos fundamentales de los trabajadores, salarios justos, un lugar de trabajo seguro y saludable, horas razonables de trabajo y un nivel de vida decente". (Traduccion del Book of Resolutions, 4101)

Tres cosas que usted puede hacer:

  • Aprenda sobre los trabajadores que apoyan tu vida y tu comunidad - desde la comida que come hasta la ropa que usa, los trabajadores de todo el mundo han trabajado, a veces bajo condiciones opresivas, para apoyar a la sociedad. Compre un producto comercializado de manera justa. Apoye a las compañías que pagan a los trabajadores con justicia y honran su voz en el lugar de trabajo.
  • Averigüe si su iglesia y la conferencia están asegurando que todos sus trabajadores ganen un salario digno. Usted puede compartir una copia de la resolución 4101, "Modelo de salario mínimo vital"  (4101, "Living Wage Model,”), y comenzar una discusión sobre la compensación justa y fiel.
  • Abogue junto a los trabajadores en su búsqueda de salarios mejores, beneficiosmejores  y condiciones de seguridad en el lugar de trabajo. Únase a una campaña local, nacional o internacional a través de nuestros socios en el Red Nacional de Jornaleros (National Day Laborer Organizing Network)  Ministerio Nacional de Trabajadores Agrícolas (National Farm Worker Ministry), Justicia Interreligiosa para los Trabajadores (Interfaith Worker Justice) o el Foro Internacional de Derechos Laborales (International Labor Rights Forum).

Otros recursos: 

Este artículo originalmente fue publicado en inglés por la Junta General de Iglesia y Sociedad. Traducción por Pablo Sarria Quezada.