Liderazgo

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La clave está en recuperar el liderazgo laico

Foto cortesia de Gustavo Vazquez
Foto cortesia de Gustavo Vazquez

La Iglesia Metodista Unida puede experimentar un avivamiento, si vuelve a las prácticas espirituales del metodismo de los primeros años, dicen dos estudiosos que lideran el esfuerzo para desarrollar líderes laicos.


Al unirse al orden establecido por las iglesias históricas, la iglesia echó por la borda muchas de las actividades que hicieron que el movimiento de Juan Wesley fuera algo lleno de vida, dice Scott Kisker, profesor asociado de historia de la iglesia, en el Seminario Teológico Wesley, en Washington, D.C.

"El metodismo era un método para ayudar a la gente, una disciplina que habilitaba a la gente a que transformaran su vida por medio del Evangelio y llegar a ser santos", dice Kisker. "El título de iglesia histórica (o "mainline") indica que somos una religión que es parte del sistema que, básicamente, no ve diferencia entre crear buenos ciudadanos y crear cristianos".


En el siglo XVIII, los predicadores metodistas salieron a las calles a compartir el evangelio y los metodistas laicos se juntaban todas las semanas para discutir el estado de sus almas, en lo que se llamaba reuniones de clases. Los líderes de estos grupos pequeños o clases no eran ministros ordenados, pero cumplían labores pastorales en su comunidad.

El movimiento iba en contra de la cultura de aquel entonces. Los antiguos metodistas fueron los "locos por Jesús" de su tiempo.

Kisker y el Rdo. Steve Manskar, director de liderazgo wesleyano para la Junta de Discipulado, quisieran que la iglesia recobrase algo del espíritu del siglo XVIII.

Para ayudar con este avivamiento, Manskar y Kisker dirigirán una Conferencia Wesleyana para Líderes, los días 14 al 16 de octubre, en la IMU West End, en Nashville, Tenn. El tema de la conferencia viene del libro de Kisker, Mainline or Methodist? Rediscovering our Evangelistic Mission. Manskar trabaja para que las congregaciones metodistas unidas, a través de todo el país, establezcan Grupos de Discipulado y Pacto, basados en el modelo de las reuniones de clases o grupos pequeños.

"El liderazgo del laicado es esencial", dice Manskar. "El avivamiento vendrá de esos grupos. Necesitamos que los laicos tomen la delantera en visitar, cuidar unos de otros y en la misión".

La vitalidad de los grupos pequeños
La conferencia viene después de que se emitió el informesobre vitalidad congregacional que identificó los grupos pequeños como el elemento principal del crecimiento congregacional, la asistencia a la iglesia y las ofrendas.

Este hallazgo no habría sorprendido a Juan Wesley. Kisker dice que los grupos pequeños fueron parte fundamental del metodismo desde sus comienzos.

Wesley empezó con reuniones de grupos divididos por sexo y estado marital, donde la gente confesaba sus pecados semanalmente.

En las reuniones, los participantes contestaban cinco preguntas:

 ¿Qué pecados he cometido?
 ¿Qué tentaciones he encontrado?
 ¿Cómo fui librado?
 ¿Qué preguntas tengo?
 ¿Qué secretos tengo?

"Era una forma de experimentar la gracia de Dios", dice Kisker, "y de tener más compasión por el prójimo".

Después, Wesley añadió las reuniones de clases, donde la gente podía discutir qué tan bien seguía las enseñanzas de Jesús. En un tiempo en que el clero profesional era escaso, estos grupos pequeños, dirigidos por hombres y mujeres, llegaron a ser una de las unidades vitales del metodismo.

Para ser miembro de una iglesia metodista se requería que la persona fuera miembro de un grupo pequeño, dice Kisker. Una persona que perdía tres clases, arriesgaba que lo borraran de la nómina de miembros de la iglesia.

Sin embargo, con el crecimiento de la iglesia en números y en prosperidad, los metodistas empezaron a querer ser más como sus vecinos presbiterianos y episcopales, dice Manskar. Ya no querían asistir a las reuniones de clases cada semana, y empezaron a querer pastores que no viajasen, sino que sirvieran en una sola congregación.

A mediados del siglo XIX, muchos de los jinetes que visitaban los circuitos se habían desmontado del caballo, y las prácticas de la predicación en las calles y las reuniones de clases habían caído en desuso.

En el proceso, mucho laicado perdió la pasión por el discipulado. La iglesia todavía atraía a muchos miembros. Pero como porcentaje de la población del país, dejó de crecer en algún momento después de la Guerra Civil, dice Kisker.

"Me parece que nos interesamos más en edificar un imperio que crear discípulos de Jesucristo y en redimir gente", dice Kisker. "Nos enfrascamos más en edificar templos que edificar la iglesia".

 

Algo que se puede aplicar hoy
Las prácticas de las reuniones de clase o grupos pequeños todavía funciona entre gente ocupada del siglo XXI, dicen Kisker y Manskar.

Kisker es parte de un grupo pequeño con miembros de la IMU Hyattsville (Md.). El grupo usualmente se reúne los viernes por la tarde en el hogar de uno de los miembros.

"Hemos visto algunas cosas sorprendentes, gente que ha tenido cambios dramáticos en sus vidas", dice Kisker. "Una abogada decidió seguir la carrera de enfermería&ellipsis; Creo que simplemente cobrar conciencia de lo que Dios está haciendo en tu vida y tener a alguien que te pregunta por ello cada semana, es muy profundo".

Manskar espera que los Grupos de Discipulado y Pacto llevarán a otras personas a tener profundas experiencias en todo el país.

En estos grupos, los miembros se llaman a cuenta unos a otros para ver si siguen las tres simples reglas de Wesley: Haz el bien, no hagas daño y mantente amando a Dios. La meta, dice Manskar, es "testificar de Jesucristo en el mundo y seguir sus enseñanzas a través de actos de compasión, justicia, adoración y devoción, bajo la guía del Espíritu Santo".

La IMU Fairmount Avenue, en St. Paul, Minn., que tiene una asistencia de unas 200 personas, tiene siete grupos de cuatro a siete miembros en cada uno.

Se reúnen como una hora a la semana. En un círculo, los miembros comparten sus actividades la semana pasada como actos de compasión, justicia, adoración y devoción. Discuten sus persuasiones espirituales y comparten oraciones.

Dan Thielen, miembro de un grupo, dice que las reuniones le han ayudado a pensar sobre lo que es importante en su vida.

"Nos apoyamos unos a otros a través de los malos tiempos y nos felicitamos en los buenos", dice.

La Rda. Michelle Hargrave, pastora titular, dijo que ella y otros han visto su fe profundizarse a causa de estos grupos. Ella es miembro de un grupo de seis mujeres.

"Es un elemento fundamental del pensamiento de Wesley, y persiste en nuestras vidas hoy en una forma tan concreta", dice Hargrave. "Es una excelente herramienta para la iglesia".

Para más información sobre la conferencia de octubre, visite www.gbod.org/wesleyanleadership.

Escrito por Heather Hahn. Hahn es periodista para el Servicio de Noticias Metodista Unido. Contacto: Heather Hahn, Nashville, Tenn., (615) 742-5470 ó newsdesk@umcom.org.