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Our Conexión ep. 1: Racism and Christianity

 

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In this episode, Aileen talks to Tim Tanton and Dr. Rev. Giovanni Arroyo to discuss studies that show racism among white Christians is higher than the non-religious and how existing structural systems support that. You can read the full article mentioned in the podcast here: Racism among white Christians is higher than among the nonreligious. That's no coincidence. 
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En este episodio, Aileen habla con Tim Tanton y el Dr. Rev. Giovanni Arroyo para discutir los estudios que muestran que el racismo entre los cristianos blancos es mayor que el de los no religiosos y cómo los sistemas estructurales existentes apoyan dicho racismo. Puede leer el artículo completo que se menciona en el podcast aquí: Racism among white Christians is higher than among the nonreligious. That's no coincidence. 

Transcripción 

Español 

Prólogo a cargo de Paul: Buen día Familia. Están escuchando Our Conexión, el programa donde hablamos sobre la realidad de nuestras comunidades étnicas y lo que esto significa para la iglesia. Soy su coanfitrión, Paul y estoy muy emocionado y un poco nervioso de transmitir nuestro primer episodio de un proyecto que creo les va a encantar. Hoy me acompaña mi colega, Aileen, quien ha tenido el privilegio de dialogar con algunos líderes inspiradores para este episodio en el que hablaremos sobre el cristianismo y el racismo.

Aileen: Gracias Paul. Mi nombre es Aileen Jiménez. Trabajo para la Iglesia Metodista Unida en la agencia de comunicaciones. Y como dijo Paul, me acompañan Giovanni Arroyo y Tim Tanton, les pediré a ambos que se presenten y nos comenten sobre sus trabajos

Giovanni: Mi nombre es Reverendo Dr. Giovanni Arroyo. Soy miembro del personal de la Comisión General de Religión y Raza. Una de las agencias de la Iglesia Metodista Unida. Soy el líder del equipo de programas de ministerios, que supervisa el trabajo de programación de nuestra agencia en toda la iglesia. También soy un pastor ordenado en la conferencia de Baltimore, Washington.

Tim: Yo soy Tim Tanton. Formo parte del personal ejecutivo de comunicaciones de la Iglesia Metodista Unida. Dirijo el equipo informativo y de noticias, que incluye noticias de la Iglesia Metodista Unida y comunica las noticias de la iglesia en cinco idiomas, así como el ministerio «Ask the UMC», que es un servicio informativo, para la Iglesia Metodista Unida.

Aileen: Genial. ¡Bienvenidos! Entonces, vamos a iniciar directamente. Racismo y cristianismo. Creo que decir esas dos palabras juntas suena contradictorio. Pero estamos en 2020, viviendo la pandemia del coronavirus, esperamos unas elecciones históricas y nuestro país parece estar tan dividido como siempre. Específicamente en el tema de las relaciones racial en los Estados Unidos. Hace un par de meses, NBC News publicó un artículo de opinión de Robert P. Jones, director ejecutivo y fundador del Instituto público de investigación de religión: El racismo entre las personas cristianas blancas es mayor que entre las no religiosas. Esto no es casualidad. Este artículo habla de cómo el poder cultural dominante de la nación, que es el cristianismo blanco, ha construido y sostenido un proyecto de perpetuación de la supremacía blanca que ha enmarcado toda la historia estadounidense. Esa es una acusación fuerte, una declaración fuerte y realmente audaz. Entonces, ustedes dos trabajan para la Iglesia Metodista Unida. Yo también trabajo para la Iglesia Metodista Unida, que es la segunda más grande de los Estados Unidos; ¿qué piensan sobre esa declaración?, ya saben, lo que ete artículo trata de enmarcar.

Tim: Bueno, cuando escuche sobre esta declaración. Y leí el artículo, quiero decir que ciertamente resonó, ya saben, creo que nuestra historia como movimiento metodista en Estados Unidos realmente corrobora esa afirmación. Nuestra inhabilidad para abordar apropiadamente el racismo llevó a que los metodistas afroamericanos se fueran y formaran denominaciones. No una, sino varias veces. Como saben, tuvimos líderes de la Iglesia Metodista que poseían esclavos a pesar de la vehemente denuncia de la esclavitud por parte de John Wesley. Nuestra historia como iglesia en Estados Unidos es muy problemática, cuando se trata de enfrentar el racismo y la esclavitud. Y entonces, ya saben, hasta el siglo XX, claramente, los metodistas crearon una jurisdicción segregada que duró 30 años, y solo fue desarticulada al fusionarse con la Iglesia Evangélica Unida Brethre. Así que, creo que, si se toma la experiencia metodista y se coloca sobre la historia de nuestro país, es realmente evidente que estos mismos tipos de acciones han ocurrido en todas las instituciones importantes y en todos los niveles. Y, sepan que, para las personas blancas que construyen y controlan las estructuras de gobierno y otras instituciones en el país, la perspectiva y los valores que han dominado nuestra cultura, son por así decirlo, las de las personas en el poder, las personas blancas. Y si también observamos el hecho de que, a lo largo de nuestra historia como país, quienes lideran la nación, ciudades y estados han sido miembros de nuestras iglesias. Debe decirse que, la iglesia ha tenido una influencia activa de muchas maneras en la configuración de nuestro país. Pero la iglesia también se ha acomodado al pensamiento prevaleciente en torno a temas como la esclavitud. La iglesia se ha permitido se utilizada. Así que creo que, con sólo mirar objetiva e imparcialmente a nuestra historia como país, no se puede evitar llegar a la conclusión de que la responsabilidad fue compartida, como usted, Aileen y, el Sr. Jones dijeron en su declaración.

Giovanni: Sabes, Tim. Aprecio que hayas repasado parte de nuestra historia como Iglesia Metodista Unida y el papel que jugó y aún desempeña en la supremacía blanca. Como es de imaginarse cuando leí el artículo, mi primera reacción fue como, «¡vaya! Esa es una declaración fuerte». Creo que esa es una declaración contundente a la que muchas personas reaccionaran inmediatamente, porque cuando pensamos en nosotros como discípulos de Jesucristo, tenemos esta imagen bondadosa de que amamos, aceptamos, abrazamos la diferencia, que somos personas orientadas hacia la justicia. Pero, luego vemos este artículo que habla de como se observa que las personas cristianas blancas están más relacionadas con la supremacía blanca, en comparación con las personas no religiosas. Creo que es importante tener en cuenta que Jones realizó la investigación que le da soporte a este artículo. Realiza una descripción sobre el racismo y trata de analizar de dónde viene la historia. Pienso que eso nos da más de oportunidad para abrir la conversación. ¿Qué es lo que ha estado haciendo la iglesia incluso a un nivel inconsciente? si queremos decirlo de esa manera, ¿ha continuado impulsando la supremacía blanca en sus prácticas, políticas, y sistemas? Y luego pensamos que compartes una historia con este país. Que está construido sobre valores cristianos. Saben, nuestra moneda lleva la consigna «en Dios confiamos», un valor cristiano que ha sido fundamental para lo que decimos ser como sociedad estadounidense. Aunque ya no somos una sociedad de un solo grupo religioso. Creo que nos estamos perdiendo entre la sociedad pluralista que somos, las múltiples creencias que tiene la gente, pero, aun así, cuando vemos los poderes de este país, los poderes de la iglesia y el papel que tiene, cuando observamos al Congreso, son los líderes predominantemente cristianos los que están ubicados en el, quienes hacen cumplir las reglas y políticas que continúan permitiendo que nuestro grupo cultural, la comunidad blanca, tenga más poder dominante que otros. Y como dijo Tim, estas son personas de nuestras iglesias locales. Estas son personas que se sientan en los bancos de nuestra iglesia. Saben, cuando observe los datos más recientes de nuestro Congreso, tenemos más de 38 personas metodistas unidas en esos cargos. ¿Cómo nos comunicamos?, ¿Cuál es la enseñanza de nuestra iglesia?, ¿Qué les transmite sobre cómo desmantelar un sistema que continúa oprimiendo a las minorías para beneficiarse ellos, para tener ventaja sobre las demás comunidades? Y entonces al ver esto, pienso; ¿Qué estamos haciendo? ¿Cuál ha sido la enseñanza de la iglesia para romper con esto? ¿Cuáles han sido los beneficios para que la iglesia continúe impulsando la supremacía blanca? ¿Hay un beneficio para que la iglesia sea la que predomina ante los no religiosos en este aspecto? Así que eso es lo que empezó a rondar en mi cabeza cuando escuché esa declaración.

Aileen: Ambos mencionaron la opresión sistémica evidente que hay en la iglesia. Leí en este artículo que cuando la gente blanca es confrontada al respecto, su reacción automática es estar a la defensiva, como; «Guau, no, yo no soy racista». Y saben, esa es una reacción natural porque generalmente el racismo está asociado con algo malo. Y la gente no quiere ser etiquetada como personas malas. Entonces, este artículo dice que la mayoría de las personas que niegan esta problemática generalmente tienen dos objeciones. La primera es que no es la comunidad cristiana blanca en sí, sino que hay otras variables que intervienen. En la segunda argumentan que, incluso, si la identidad cristiana blanca es compleja o contribuye a este hecho, los resultados se ven afectados con la inclusión en ellos de personas que no tienen una conexión real con la iglesia o personas que son cristianas solo de nombre. ¿Qué piensan acerca de esto? ¿Creen que es una forma de lavarse las manos y simplemente disociarse del hecho, o podría haber algo real en estas objeciones?

Giovanni: Estoy de acuerdo contigo y creo que es importante que el artículo también señale que incluso al tomar en cuenta esa reacción y usar el análisis estadístico para considerar las otras variables, la opresión sistemática sigue siendo consistente. Incluso, al considerar las variables externas que la gente usa por motivos no religiosos, aún así, resulta que las personas cristianas blancas están afiliadas como supremacía blanca. Y eso es lo que me encanta de cómo observamos las estadísticas. Pero como dijiste anteriormente, creo que la primera reacción es la negación. Ya saben, como si fuera un mecanismo de defensa. Nosotros pesamos en la negación. Yo pienso en la psicología. La utilizamos como una barrera. Para poder alejarnos del factor estresante y no ver cuál es nuestro papel en esa situación. Saben, si el racismo se define como un sistema de dominio étnico/racial, es probable que la negación del racismo tenga un papel importante en el incremento del mismo. Y creo que la desigualdad y el dominio provocan resistencia. Sin embargo, cuando la idea general es que no hay racismo, los grupos raciales/étnicos y sus protestas y otras formas de resistencia difícilmente son tomados en serio. Y es así como la negación ayuda a controlar la resistencia. Y al mismo tiempo hace que los problemas de desigualdad racial de una sociedad con pluralidad étnica y racial sea más manejable. Pero, por otra parte, pienso en las reacciones de la gente; y la palabra que me vine a la mente -no tengo claridad de por qué-, pero lo voy a decir es, miopía. No podemos enfocarnos en lo lejano. Creo que es más fácil para nosotros contextualizar y culpar a las personas a nivel personal o interpersonal y cuando eso sucede, tratamos de controlarlo al decir: «No soy parte de eso». Creo que hay muchos prejuicios implícitos que se han centrado en otros grupos culturales, en otras personas, y nos enfocamos tanto en ese nivel que ni siquiera podemos imaginar el panorama más amplio del racismo estructural e institucional. Entonces, al escuchar a las personas negar la existencia de la opresión sistemática, al tratar de justificar otras variables que no son la religión, es porque también son desafiadas a pensar sobre la problemática racial más allá del nivel interpersonal, son desafiadas a pensar en las realidades sistémicas institucionales, y lo inmersas que están en la forma cómo funcionamos y en quienes somos.

Aileen: Esto es como si las vidas de todas las personas estuvieran interconectadas. No su puede decir que es solo usted y su familia. Es como si nos afectara a todos.

Tim: Hay bastante tema y es muy complejo. Quiero decir, ¿qué es ser una persona cristiana hoy? Es decir, al caminar por el paisaje del cristianismo, hay muchas personas cristianas diferentes. Saben, algunas están molestas por los niños y niñas que están enjaulados en la frontera, hay otras que apoyan las instituciones que tienen políticas que lo hacen posible. Entonces es muy complicado. Creo que uno de los mayores desafíos que tenemos como iglesia, y que tengo como comunicador es el de crear conciencia y comprensión. Cuando hablamos de situaciones como la supremacía blanca y el privilegio de las personas blancas, esas no son situaciones que la gente pueda entender fácilmente de una manera profunda y significativa con una definición en una frase. Creo que realmente se debe dedicar un tiempo reflexivo a pensar en cómo llegamos a donde estamos hoy y en el contexto en el que llegamos aquí, que ha sido el contexto de una cultura construida desde sus inicios por personas con poder, hombres, y de raza blanca. Y creo que fue inevitable. De hecho, lo escribí, en alguna parte de mis notas. Robin DiAngelo, en su libro White Fragility, se refiere al omnipresente poder socializador de la supremacía blanca. Esto suena complicado, pero cuando realmente lo entiendes, básicamente apunta al hecho de que el privilegio blanco nos ha moldeado a todos. Nos influye a todos, seamos blancos o no. Y si somos blancos, entonces somos beneficiarios. Es como lo has dicho, Aileen, y escucho a la gente decir esto todo el tiempo, «no soy racista», «mi familia no tenía esclavos», ya saben, todas esas cosas, pero Independientemente de eso, lo cierto es que, si tenemos cierto color de piel en este país, entonces no podemos escapar de ser beneficiarios del privilegio blanco. No podemos separarnos individualmente de la experiencia del todo y en este caso lo que eso significa es que si tienes un cierto color de piel, es más fácil acceder a la atención médica, conseguir un préstamo hipotecario, vivir en determinados barrios, tener todo tipo de privilegios y accesos que no tendrías al tener un color de piel diferente. Y esa es una manifestación de lo que significa el privilegio blanco. La supremacía blanca no significa que todos estemos caminando con capuchas y cruces en llamas. Lo que significa es que estamos en un contexto en el que nacemos, o en el que entramos, que ha pasado por cientos de años, que favorece a las personas de un color de piel de formas tanto sutiles como obvias. Creo que uno de los grandes desafíos que tenemos es ayudar a la gente a conectar con esta situación, porque realmente, como se ha destacado muy bien en los últimos meses en particular, el racismo es un problema de las personas blancas. Quiero decir, esto es algo que la gente blanca necesita entender y asumir la responsabilidad. Y al hacerlo podemos comenzar a realizar algún cambio. Un pastor en Atlanta, el reverendo Byron Thomas me dio un libro hace unos meses llamado The Mandate for white Christians (El mandato para los cristianos blancos) escrito por Kyle Hassell. Se publicó en la década de 1960 y el Dr. Martin Luther King escribió el prólogo para este. Es realmente revelador. Cada palabra en ese libro es en donde estamos hoy. Particularmente en torno al llamado que tenemos como personas cristianas blancas para realmente entender y comenzar a ver cómo estamos personalmente conectados en este aspecto. No es algo de lo que podamos alejarnos.

Giovanni: ¿Dijo que este libro fue escrito en la década de 1960?

Tim: Sí.

Giovanni: Y estamos en 2020, casi 60 años, y las enseñanzas de ese libro, todavía me gustan, siguen siendo los maestros para nosotros en la actualidad. Para mí, es como si en 60 años no hubiéramos podido avanzar desde lo que fueron los inicios del movimiento de derechos civiles. De este tema seguimos argumentando hasta hoy, y ustedes saben, los corazones están cambiando, los corazones de algunas personas están cambiando, pero las instituciones no han cambiado. Entonces, para mí, es como un recordatorio de que no podemos separar el racismo personal e intrapersonal del racismo sistémico institucional o la ideología de la supremacía blanca seguirá siendo enseñada y reforzada. Y entonces tendremos estas etiquetas. Y cómo hablamos del racismo, esto es lo que es el racismo. Así es como debemos abordarlo porque una vez que comenzamos a usar esas etiquetas de bueno y malo, se delega toda la culpa.

Aileen: ¿Alguno de ustedes podría hablar un poco sobre el contexto cultural del movimiento metodista en Estados Unidos? Porque hablamos de la institución, hablamos de la fundación, hablamos de la cultura que aún prevalece en el año 2020. Lo que se ha dicho es que realmente no se pueden separar las relaciones interpersonales de la institución porque todo se entrelaza. Entonces entiendo, esta norma cultural en que la institución y la sociedad están bastante entrelazadas. Para aquellos oyentes que quizás no sepan sobre el metodismo en Estados Unidos, ¿puede alguno de ustedes compartir un poco sobre esa historia y cómo esta pudo influenciar la formación de este país como institución y cómo eso podría ser influyente para la institución de la Iglesia Metodista Unida tal y como la conocemos hoy?

Giovanni: Estoy riendo porque es como una pregunta de tesis.

Aileen: ¡Necesito tu tesis!

Giovanni: Saben, creo que es una gran pregunta de recopilación. Creo que Tim, al inicio de la conversación, proporcionó algunos datos generales de los principales momentos históricos de la Iglesia Metodista. Cuando pesamos, cuando pienso en ello, las tres cosas que se me ocurren rápidamente son por ejemplo en 1816. En 1816, la discriminación al recibir la Cena del Señor. Como Saben, teníamos un grupo de miembros negros liderados por Richard Allen a quienes se les negó venir a la mesa de la comunión, ellos dejaron la Iglesia Episcopal Metodista St. George en Filadelfia, y se inició el movimiento de la Iglesia Episcopal Metodista Africana. Ahora, proclamamos que la Mesa del Señor es una mesa abierta para todos. Eso es parte de nuestra Teología Wesleyana, nuestro ADN. Y luego, cuando miras los hechos históricos, a la gente no se le dio el derecho de asistir a la Mesa del Señor. Ahí, inmediatamente ves el ejemplo de supremacía blanca en la iglesia. Incluso cuando tenemos un entendimiento teológico, esa gracia de Dios no se ofrece en absoluto. Antes de ir a 1968, creo que otro gran punto en la historia de nuestra iglesia es cuando el Sur Metodista, la Iglesia Metodista se dividió en Sur y Norte, porque un obispo no quiso dejar de tener esclavos. Quería seguir siendo dueño de esclavos y la iglesia se dividió. Ese es otro momento histórico que va con la historia de nuestro país. Como saben, cuando sucedió los movimientos del Sur y el Norte; los estados libres y los que vivían en esclavitud. Y luego, cuando la Iglesia Metodista de alguna manera trata de unirse en 1939, creo que, trató de unir las ramas metodistas blancas, la conversación fue para el Sur. ¿Cómo se crean ordenanzas en la creación de lo que llamamos la jurisdicción central? Donde los lideres y las iglesias negras podrían ser parte de sus propias conferencias, pero no estar integradas en las conferencias metodistas blancas nuevas. Incluso cuando estábamos tratando de unir, se ha creado lo que yo llamo una estipulación sobre cómo vamos a hacer para mantener al clero y las iglesias afroamericanos separados de la nominación principal. Entonces, esos son tres momentos cruciales. Luego se puede ver en 1968, cómo se une la iglesia, queriendo descentralizar las jurisdicciones centrales. Y todo el propósito de 1968 fue que nos convirtiéramos en una iglesia racialmente inclusiva, una iglesia que se integra y está justo en el centro del movimiento de los derechos civiles. Martin Luther King había sido asesinado un par de semanas antes de la conferencia general, todo esto sucedió en nuestro país y por eso la iglesia está tratando de traer esta mentalidad de desegregación. ¿Verdad? Pero ¿la iglesia que, en 1968, profesaba ser racialmente inclusiva, realmente ha cambiado en 2020? Cuando miramos la realidad de la membresía y quiénes éramos en 1968 y quiénes somos hoy, no ha habido mucha diferencia en nuestra composición racial en términos de porcentajes y nuestra membresía. Y me pregunto. ¿Para qué fue esa inclusión racial? ¿Fue una simulación simplemente, diré «adornada»? Se dice que tenemos gente de color en nuestras iglesias, pero cuando miramos al liderazgo y la institución en su conjunto, ¿dónde se mantiene el poder? Saben, es todo un argumento para mí cuando escucho que tenemos una iglesia diversa, siempre hago la pregunta de quién se sienta en las mesas de poder donde se toman decisiones. Porque si no se parecen a las personas sentadas en los bancos de nuestra iglesia, entonces todavía estás operando con la mentalidad blanca, dominante y normativa. Y son los que aún tiene el poder. Esos son los momentos históricos en los que pienso, Tim, es posible que puedas aportar más.

Tim: Sólo añadiría un momento histórico. Y este fue mi primera Conferencia General en el año 2000 y para mí, este es uno de los momentos más memorables.  Fue el acto de arrepentimiento por la reconciliación, el acto de arrepentimiento por el racismo que la Iglesia Metodista Unida realizó con los lideres Pan-Methodist presentes. Ese fue un verdadero momento de esperanza. Creo que fue sincero y fue un momento muy emotivo. Recuerdo que uno de los obispos Pan-Methodist hizo el comentario de que, «Seremos buenos inspectores de frutos». Las personas Pan-Methodist de las que hablamos, ya sabes, peregrinan con nosotros y con nuestra responsabilidad. Si, y hora, es increíble para mí pensar que de repente estamos 20 años más tarde, y ¿a dónde hemos llegado? Quiero decir, creo que hay muchas señales esperanzadoras. Por lo tanto, me siento alentado por eso. Sin embargo, pienso, ¿por qué no estamos más avanzados como iglesia y como sociedad? ¿Qué tan lejos hemos llegado realmente desde el año 2000? Me parece que hemos estado tratando de progresar. Tuvimos otro acto de arrepentimiento para las personas afroamericanas que se quedaron en la Iglesia Metodista Unida. Tuvimos un acto de reconciliación para los nativos americanos. Realizamos actos simbólicos. ¿Cómo estamos tomando realmente esos actos y como estamos viviéndolos? Estamos viendo ejemplos de ello, pero obviamente hay mucho más que se necesita hacer. Así que creo que ahí es donde está la frustración hoy en día. Que se siente como si no hubiéramos llegado tan lejos como quisiéramos o debiéramos. Y de nuevo, creo que se reduce a cosas como la falta de conciencia, la falta de comprensión y la falta de comprometerse realmente de manera empática con las personas de las minorías raciales. Quiero decir, mira las iglesias los domingos por la mañana. Cómo saben, son bastante homogéneas y ya ves, ¿por qué no son más diversas? Creo que sólo tenemos que seguir empujándonos y superar nuestra propia complacencia, y eso va a ser un camino largo. Pero tenemos que hacerlo, no podemos permitir la complacencia y esa tendencia que todos nosotros tenemos de relajarnos en nuestras zonas de confort. No podemos permitir que esto prevalezca sobre la necesidad de enfrentar las verdades duras y examinarnos a nosotros mismos, y realmente tratar de involucrar a la gente a nivel personal, caminar en sus zapatos, y entender que todos tenemos la responsabilidad de apropiarnos de esta realidad y trabajar en ella. Especialmente si vamos a llamarnos, ya sabes, el pueblo de Jesucristo en este tiempo.

Aileen: Quiero tocar un punto más. Cuando hablamos de relaciones raciales lo dejamos en blanco y negro. Cómo sabes, soy latina. Así que obviamente trato de destacar a mi gente tanto como puedo. Y creo que limitar la discusión del racismo a blanco y negro, es lo que se ha incorporado a nuestras discusiones. Creo que, Giovanni, usted mencionó la Iglesia Metodista Unida en 1968, como una forma de reconciliar los diferentes grupos raciales. Pero, como usted dijo, los datos de nuestros miembros no reflejan la realidad actual de nuestro país. La gente en cuyas comunidades servimos no son las que están en los bancos de la iglesia. No son los que están siendo parte de la vida de la iglesia. Crecí en una congregación hispana/latina. Tenemos los diferentes grupos raciales/étnicos, normalmente ministerios, que están bajo una congregación anglosajona a nivel de conferencia local. Creo que mucha gente diría, ya sabes, «eso es bueno, eso es genial. Queremos tener diversidad». Pero a menudo tenemos esta diversidad y se muestra cómo, «Ah, mira todas las cosas buenas que hemos hecho, y estas son todas las cosas grandes que estamos haciendo». Y podemos verlo desde ese punto de vista. Pero creo que también podemos verlo desde el punto de vista de los miembros reales que están sentados en ese banco. Porque si yo fuera una señora que no habla inglés, probablemente no querría ir a una congregación anglosajona, cultural o de habla inglesa. Así que puedo verlo como, «Ah, es sistémicamente opresivo». O también puedo verlo desde el punto de vista de, «Oye, hay una congregación que tiene mi cultura y habla mi idioma». ¿Qué piensan de eso? ¿Creen que es un apoyo para que seamos una iglesia inclusiva, o creen que  es una herramienta que nos separa aún más?

Giovanni: Esa es una buena pregunta. Así que como latino, ya sabes, llegué a la Iglesia Metodista Unida a través de la iglesia hispana. Saber quién es Dios y quién veo que es Jesús en mi vida y cómo vivo mi vida ha sido moldeado por la iglesia latina en la Iglesia Metodista Unida. Fue fundamental para mi familia estar conectada a una iglesia que hablaba nuestro idioma, que también fue capaz de abrazar la diversidad cultural de la iglesia latina, porque tienes razón. No es una comunidad homogénea. Es una comunidad intercultural. Así que en sí misma, a mis ojos, las iglesias latinas son iglesias multiculturales. Es por su ADN. Es una iglesia multicultural. Pero como institución. Como institución, así es como empezamos a usar el poder. Lo vemos como un grupo lingüístico, pero no podemos ver la diversidad de culturas en ese grupo. Y les daré un ejemplo. Cuando fui nombrado por primera vez como pastor, fui designado a una iglesia latina en Connecticut. Y cuando llegué allí, estaba en una congregación que era aproximadamente 96% colombiana. Sólo había una persona que no era colombiana y yo como su pastor puertorriqueño. Pero para la conferencia, esa era una congregación de habla hispana. Yo hablaba español. «Nosotros lo pusimos ahí». No pensando en todas estas otras realidades que me interconectan en ese espacio, sino en las mentes de la institución, estaban mirando el lenguaje y no mirando los otros elementos, las otras variables que hacían de esa comunidad lo que eran en su ADN. Creo que esa ha sido una práctica de la iglesia a menudo: no ver la diversidad y las complejidades de lo que significa estar en el ministerio en un sentido multicultural ni ver el ministerio multicultural en si. Ahora yendo a su pregunta original sobre la conversación acerca de la raza siendo blanco y negro, creo que tenemos que reconocer que la raza en este país ha impactado a las comunidades afroamericanas en tasas más altas que otras comunidades. Sabes, Tim, cuando habló de George Floyd, el primer pensamiento que me vino a la mente fue «una vida, una vida perdida que no debería haberse perdido. Otra vida que nunca debió haber pasado por eso». Porque cuando miramos los datos, las personas afroamericanas en este país, en mayor proporción están siendo detenidas, criminalizadas, asesinadas por la policía. Son aquellas personas cuyos niños afroamericanos son vistos por los estudios de la policía como mayores de lo que son, por lo menos, cuatro años más. Se les enseña a ser vistos como más agresivos. Por lo tanto, es algo que se ha incorporado a la comunidad académica, pero al mismo tiempo somos un país que tiene otras realidades, otras comunidades también están siendo impactadas por el racismo. Y entonces, ¿cómo nos dirigimos mientras abordamos el racismo, que está afecta a la comunidad afroamericana y también ha estado afectando a nuestras comunidades nativas americanas que están siendo marginadas? Hablemos de COVID y de cómo nuestras comunidades nativas americanas no tuvieron acceso a la atención médica. Hablemos del Sur, los niños que siguen detenidos. Hablemos de todas estas realidades, todas sobre un sistema racista. Y creo que, si vamos a ser la iglesia que va a abordar el racismo, tenemos que ser capaces de tener la conversación sobre los diferentes elementos, de cómo el racismo se experimenta por diversas comunidades. Y cómo como institución, en cierto modo, la manera en que perpetramos el racismo cuando empezamos a poner políticas y a decir que tiene que haber un estándar de un cierto nivel de lenguaje necesario para ser considerado como un clero. Esa es otra forma de cómo podemos usar ese poder para oprimir a las comunidades. Creo que tenemos que empezar a estar dispuestos y dispuestas a participar en otras conversaciones. Y cómo nosotros, junto con la comunidad afroamericana, levantamos nuestras voces para nombrar las fuerzas opresivas, las formas sistémicas que continúan marginando comunidades. Cuando hacemos este tema binario, creo que algunas comunidades de color experimentan que no se sienten parte de ello. Como si estuvieran aún más marginadas. Y no creo que esa sea la intención, pero creo que es uno de los síntomas que la gente siente porque no se ven a sí mismos en esa conversación. Así, que, cómo latino, creo que esto también habla de cómo la iglesia ha tratado la forma en que las iglesias latinas se conforman en instalaciones compartidas. Nombraste la realidad de las instalaciones compartidas. Ya sabes, la relación de muchas iglesias que están en ese tipo de ministerio tiene la mentalidad de inquilino y propietario. La iglesia blanca es la propietaria, la iglesia latina es la inquilina. No se trata de la asociación en el ministerio. Se trata de poder y control, se trata de dominar al otro grupo. Y eso ni siquiera es lo que estamos llamados a hacer. Ni siquiera es parte de nuestro libro de disciplina, pero aun así lo practicamos. Así que esos son ejemplos de racismo institucional.

Aileen: Hay tanto de que hablar y podemos entrar en todos estos diferentes puntos y podríamos honestamente pasar mucho más tiempo en cada uno de ellos. ¿Hay algo más que quieras añadir en cuanto a los pasos prácticos que la iglesia individual y la denominación pueden tomar para ser relevantes en los tiempos actuales? Como dijimos, no estamos reflejando las comunidades a las que servimos. Espero que conversaciones como estas sobre, las relaciones raciales y otras conversaciones que estamos teniendo como iglesias individuales y como iglesia en general, motiven a las personas en el liderazgo a tomar acciones que beneficien la vida de la iglesia a largo plazo. Pero tenemos que hacer el trabajo. Entonces, ¿hay algo, Giovanni o Tim, que pueda sugerir para las iglesias locales individuales y la iglesia en general?

Giovanni: Creo que en el estudio de «Love on Wings», el análisis de la iglesia Metodista Unida de los setenta a los dos mil en términos de membresía, en el punto más importante habló de la relevancia de la iglesia; la iglesia está en un continuo declive. Pero la única manera en que la iglesia podrá cambiar ese continuo declive es siendo intencional en alcanzar a más gente, gente más joven y diversa. Y además afirma que no debemos elegir, cuál de esos tres debemos hacer. Necesitamos hacer las tres o no seremos una iglesia relevante hoy. Y entonces, ¿qué significa para nosotros llegar a más gente? ¿Qué significa llegar a más gente joven? ¿Y qué significa para nosotros llegar a más gente diversa? ¿Cómo se ve eso en el contexto de nuestras congregaciones locales? Pienso, diré esto: Puede que me meta en problemas, pero lo diré. Estoy cansado de actos de arrepentimiento. Pasamos mucho tiempo en la liturgia. Creamos simbolismos, creamos rituales, pero si no están respaldados con, como dijiste Tim, con la acción. Esas son palabras que en realidad causan más daño porque decimos que estamos comprometidos a hacerlo, pero nuestras acciones no lo hacen, y por eso estamos dañando aún más a la comunidad. Así que creo que tenemos que parar, dejar de hacernos sentir bien haciendo estos rituales si no estamos dispuestos a respaldar nuestro arrepentimiento con un verdadero cambio de corazón y de mente. Si vamos a hacer esto, entonces empecemos primero a tener un arrepentimiento honesto y profundo de cómo hemos contribuido a lo que ha ocurrido en esas comunidades. Y realmente comprometer a las comunidades y lo que nosotros necesitamos como iglesia, -y digo nosotros porque como institución, soy parte de esa institución-, lo que necesitamos para hacer con el fin de hacer la relación correcta de nuevo. Porque muchas veces nosotros como iglesia creemos que sabemos. Que sabemos mas que las comunidades que han sido oprimidas y determinamos cómo debe suceder sin siquiera tener sus voces en esas conversaciones. Sea lo que sea que vayamos a hacer, necesitamos estar realmente involucrados en la conversación con las personas que están siendo impactadas y cómo. Creo que este artículo muestra de nuevo, que tiene que haber un análisis común sobre lo que es el racismo y cómo opera el racismo sistémico. Y para nosotros, la iglesia de hoy, ¿cómo nos presentamos en la plaza pública? ¿cómo mostramos que ellos saben quiénes somos en nuestras comunidades. Porque no nos estamos protegiendo detrás de los muros, sino que realmente nos ponemos a la vanguardia y estamos dispuestos a correr riesgos en estas conversaciones difíciles sobre las deportaciones de niños, sobre el racismo en nuestra sociedad, los asesinatos. vamos, hablemos de los niños de hoy en día que no tienen acceso a Internet y ni siquiera pueden tener un ordenador para ir a la escuela. ¿Cómo se puede hablar en contra de eso? Entonces, cualquiera que sea su realidad y su contexto, ¿cómo asumimos realmente una posición a la que Jesús nos llama de trabajar por la justicia? Me detendré ahí o empezaré a predicar de verdad.

Tim: ¡Sí! Bueno, entonces yo lo seguiré. Porque eso es absolutamente correcto. Quiero decir, si vas a la base de todo, el racismo es espiritualmente tóxico y Jesús no nos dice que nos quedemos en nuestros hogares y que amemos a los que nos aman. Sino que actuemos. Amar proactivamente a nuestros vecinos y ¿quién es nuestro vecino? Todos sabemos por el evangelio que nuestro prójimo no necesariamente se parece a nosotros y nuestro prójimo puede ser de una comunidad que no entendemos o con la que no tenemos una relación, pero deberíamos. Así que creo que una de las cosas por las que me siento desafiado es por la charla que escuchamos, hablamos de vivir el evangelio y, sin embargo, parece haber una verdadera desconexión entre eso y vivir el evangelio auténticamente. ¿Cómo puedo vivir proactivamente el llamado de Jesús sobre lo que es importante para amar a Dios con todo nuestro corazón, nuestra mente y alma, y amar a nuestros vecinos como a nosotros mismos? Y, ¿sabes?, las tres reglas de John Wesley; la primera, no hacer daño, hacer el bien, estar enamorado de Dios. ¿Cómo puedo amar a Dios? Y cómo puedo esperar llegar al cielo si contribuyo a crear el infierno para otras personas en la tierra. Así que realmente escuchar, comprometerse, dialogar y arrepentirse sinceramente. Y luego animar, no sólo individualmente con nosotros mismos, sino también animar a nuestros electores a profundizar en el tema del racismo y cómo se cruza con todos estos otros temas con los que estamos luchando como sociedad y como iglesia. Ya sabes, pobreza, encarcelamiento masivo, analfabetismo, desempleo, disparidades en el cuidado de la salud, violencia interétnica, opresión sistémica, todas estas cosas. Hay tantos males que cuando realmente empiezas a sumergirte en ellos, el racismo se enhebra en todos ellos. Así que, si alguna vez esperamos resolver estos problemas, y si alguna vez esperamos tener una política de inmigración que sea humana y cristiana y, ya sabes, tratar con los problemas de la encarcelación masiva y los conductos de la cuna a la prisión y todo eso. Tenemos que enfrentar el racismo y tenemos que hacerlo de una manera que sea con nuestros corazones, nuestras mentes y nuestro ser. Y creo que eso es lo que significa amar a Dios y amar a los demás.

Aileen: ¿Hay esperanza para la Iglesia Metodista Unida, sabiendo que estamos fundados en el racismo y la opresión estructural?

Tim: Bueno, ¿hay esperanza para cualquiera de nosotros y es nuestra esperanza por nuestro país sabiendo que estamos en ese contexto y se nos encontramos en ese contexto. Creo que la Iglesia Metodista Unida está en posición de hacer la diferencia realmente. Creo que hay cosas que hemos puesto en marcha, como iglesia, que pueden ofrecer esperanza. Tenemos desafíos. A veces tenemos éxito y a veces no como iglesia, pero creo que hay mucha esperanza para la Iglesia Metodista Unida. Cuando miras la diversidad increíble de culturas y contextos en los que nos encontramos, para mí es una de las cosas que hace que ser un metodista unido sea tan emocionante. Debo tener esperanza.

Giovanni: A veces es difícil tener esperanza en la institución. ¿Qué me da esperanza? Que hemos hablado de la institución. Cuando pienso en la institución, pienso en quiénes somos como metodistas unidos, nuestra política. Nuestra disciplina por lo que somos a partir de eso, cómo vamos a cumplir con nuestra vida como iglesia. Veo la esperanza de que históricamente, la Conferencia General es el cuerpo que podría realmente descentralizar la blancura para esta iglesia. Porque cuando hablamos de la estructura y hablamos de la institución como una estructura y el sistema, es la Conferencia General la que tiene ese poder para afectar lo que somos y lo que hemos sido. Lo que me da esperanza, piénsalo desde esa perspectiva, es que ha habido un cambio en quién va a ir a la Conferencia General - si tenemos una Conferencia General el próximo año, en este cuerpo. Si miramos la historia de quién tiene el poder de dirigir el trabajo de la institución de la denominación, históricamente han sido las mismas personas quienes asisten. Es la misma gente que en el 2000 fuimos parte de ese acto de arrepentimiento de nuestro racismo. Fue el mismo cuerpo, 12 años después, que dijo que no necesitábamos tener una comisión que se ocupara de temas de racismo o una comisión que se ocupara de temas de desigualdad de género en una iglesia, el mismo cuerpo. Y ahora nos encontramos ocho años después en medio de la pandemia de racismo en este país. Así que lo que me da esperanza es que, como delegado de la Conferencia General, espero, y mi esperanza es que podamos estar dispuestos y dispuestas a descentralizar las prácticas normativas blancas y la forma en que operaremos en ese espacio. Lo que me da esperanza es que estamos dispuestos y dispuestas a permitirnos no centrarnos en los EE. UU. en nuestra forma de ser y reconocer que somos una iglesia mundial y que no tenemos todas las respuestas. La gente de nuestras comunidades en África, en las Filipinas, en Europa, probablemente han hecho un mejor trabajo en la construcción del reino de Dios que el que tenemos aquí. Y, por lo tanto, ¿estamos dispuestos a hacernos a un lado y cambiar a quien se sienta y quien guía el futuro de la iglesia? Así que ahí es donde veo la esperanza para mí. Si estamos dispuestos a hacer eso. Ahora bien, eso es un riesgo porque modificar la institución significa que la gente se va a resistir de por vida porque la incertidumbre de lo desconocido da miedo. Y es realmente difícil para nosotros caminar por la fe. Porque si realmente, es nuestra fe lo que estamos caminando, y no sabemos lo que sucederá, pero sabemos que Dios está delante de nosotros y que Dios nos guiará y que Dios se asegurará de que la iglesia de Jesucristo sea la iglesia de Jesucristo. A pesar de que seamos metodistas unidos, a pesar de que estemos en una iglesia, a pesar de que seamos virtuales, Dios será Dios. 

Aileen: Estoy muy agradecida de que hayan venido y compartan sus perspectivas, sabiduría y experiencia.

Tim: Bueno, fue un verdadero honor y espero que haya una pizca de sabiduría en alguna parte.

Aileen: Bueno, gracias a los dos. Y gracias a los oyentes por estar con nosotros. Esto concluye nuestro episodio de Our Conexión. Hasta la próxima vez.

Grabamos esta conversación el 14 de septiembre del 2020. 
OurConexion.org


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