Una bendición para los trabajadores y todos los que buscan empleo

Todos los que están empleados, sirviendo como voluntarios o buscando empleo están invitados a sentarse o arrodillarse.

El/la diácono/isa (o pastor/a o líder laico/a, en ausencia de un/a diácono/isa) invita al resto de la congregación a ponerse de pie en la medida de sus capacidades, extender las manos en oración y bendición sobre aquellos que están sentados o arrodillados.

Diácono/isa: 

Bendito eres tú, Dios que siempre creas,
nuestras vidas están hechas a tu imagen
en tu gloria ofrecemos todo el trabajo de nuestros corazones, manos y mentes.

¡Bendito seas, oh Dios, ahora y para siempre!

Bienaventurados ustedes cuyo trabajo es recompensado,
por su trabajo y por el pago que reciben.
sus vidas y las vidas de otros a su alrededor y alrededor del mundo son bendecidas.

¡Damos gracias a Dios por ustedes día a día!

Bienaventurados los que trabajan sin paga,
que ofrecen lo que pueden para enriquecer las vidas de los demás,
a través del tiempo, los talentos, la habilidad, la fuerza y el amor.

¡Alabamos a Dios por su labor generoso!

Bienaventurados los que buscan trabajo pero aún no lo han encontrado,
o cuyo trabajo ahora no es lo que puede ser
y aún así buscan, para que sus dones lleguen a ser compartidos más plenamente.

Alabamos a Dios por su búsqueda diligente y oramos para que puedan encontrar trabajo pronto!

Tuya sea la gloria en medio de sus labores.

Tuya sea la gloria en todas nuestras vidas, en el nombre de Jesús. Amén.

Este artículo originalmente fue publicado en inglés por la Junta General de Ministerios de Discipulado. Traducción por Aileen Jimenez. Contacto: [email protected].