Una narrativa para la continuidad de la Iglesia Metodista Unida

 

Los pueblos metodistas unidos de todo el mundo son litúrgicos, contemporáneos, carismáticos, activistas sociales, urbanos, suburbanos, rurales y mucho más. Somos personas de todas las edades, comenzando en los caminos de la fe o bien con madurez y tradición en la vida cristiana. Estamos presentes en más de 45 países, a lo largo de cuatro continentes, y tenemos una gran diversidad de diferentes culturas e idiomas. 

Somos una santa comunión entre diferentes razas, etnias, culturas y perspectivas teológicas; unidas por el Espíritu Santo, impulsadas por la misión de Cristo y llevando las buenas nuevas, de una gracia inmerecida, que cambia vidas y transforma comunidades.

La oración de Cristo por nuestra unidad y el mandato de reunir a todo su pueblo en la misma mesa, de hacernos espacio, de apreciarnos y de buscar a Cristo en el prójimo, nos prohíbe crear mesas individuales solo para quienes piensan, actúan, miran y buscan percibir el mundo de la misma manera. No podemos ser una iglesia que fractura su identidad y compromiso con Cristo al alinearse con partidos políticos. No podemos ser una iglesia tradicional o una iglesia progresista o una iglesia centrista. No podemos ser una iglesia gay o heterosexual. Nuestras iglesias deben ser más que fotos de nuestra propia imagen, discutiendo entre sí mientras descuidamos nuestro propósito central; así es el mundo.

En la iglesia debe ser un solo pueblo, arraigado en las Escrituras, centrado en Cristo, sirviendo con amor y unidad en lo esencial. Es un trabajo duro; es un trabajo sagrado; es el ministerio de reconciliación que Cristo dio a cada persona. Nuestro mejor testimonio es amarnos mutuamente como Cristo nos ama, para mostrar al mundo el poder sobrenatural del Espíritu Santo para unirnos a pesar de nuestras diferencias; esto es vivir el evangelio.

Somos una iglesia:

  • Confiada en lo que Dios ha hecho en Cristo Jesús por toda la humanidad.
  • Comprometida con la salvación y transformación personal y social.
  • Decidida a desmantelar los poderes del racismo, el tribalismo y el colonialismo.

Toda nuestra membresía, el clero, las iglesias locales y las conferencias anuales seguirá  teniendo un hogar en la "futura Iglesia Metodista Unida", ya sea que se consideren dentro de alguna tendencia o perspectiva liberal, evangélica, progresista, tradicionalista, intermedia, conservadora, centristas o de cualquier otro tipo. Nos aferramos a nuestra herencia wesleyana de que “el núcleo vivo de la fe cristiana se revela en las Escrituras, iluminado por la tradición, vivificado en la experiencia personal y confirmado por la razón”.

Anhelamos una Iglesia Metodista Unida que se mueva hacia nuevas formas de ser una iglesia conexa, una Conferencia General centrada en los elementos esenciales globales y un empoderamiento de las regiones, para que tenga relevancia en cada uno de los contextos donde tenga que vivir y cumplir con el mandato común de misión. 

Con un profundo arraigo en los Estándares Doctrinales de la IMU, nos comprometemos a ejercer nuestro papel episcopal de manera que permita, tanto al laicado como al clero que esté dispuesto a permanecer en la IMU, continuar en unidad la misión de hacer discípulos/as de Jesucristo para la transformación del mundo. 

Como parte de la Iglesia Universal, buscamos la unidad ministerial, con otras partes del Cuerpo de Cristo, en la misión de Dios para el beneficio de la familia humana y la creación.

Permanecemos en el compromiso de fortalecer a todas las iglesias locales, donde se predica la palabra y se ofrece a Cristo, y donde se pone la mesa para compartir con quienes tienen hambre y sed de justicia, confiando en la oración que hemos aprendido a decir y compartir:

  • Haznos uno con Cristo: esto es fidelidad.
  • Haznos uno con el prójimo: esto es unidad.
  • Haznos uno en el ministerio para todo el mundo: esto es fecundidad.

¡Esta es la Iglesia Metodista Unida que amamos y servimos!

Concilio de Obispos/as
La Iglesia Metodista Unida
3 de noviembre de 2021


Esta es una traducción del documento original en inglés publicado el 3 de noviembre por el Concilio de Obispos de la Iglesia Metodista Unida.