COMUNICACIONES

La misión de su iglesia está en juego con líderes tóxicos

Nada puede arremeter contra la iglesia de Jesucristo, sin embargo, unos cuantos obreros inadecuados pueden frenar su crecimiento y desarrollo (incluso basta con uno). Cada contratación que se hace cambia la dinámica del personal de la iglesia, así que el encaje cultural, la madurez espiritual y la capacidad de cada obrero ayuda a construir el personal o desenfocar la misión de la congregación.

Las iglesias no se proponen contratar líderes tóxicos de manera intencional, pero suele suceder a menudo, para que quede claro desde el principio, estos obreros no son malas personas. Pueden contribuir grandemente algún día a una iglesia avivada. Un obrero inadecuado es alguien que crónicamente detrae de los esfuerzos congregacionales para lograr metas ministeriales personales. Es la persona que ha sido exhortada y aún así no progresa, provoca conflictos en el equipo, crea más trabajo del que realiza o simplemente aflige a su comunidad de alguna manera.

Desafortunadamente las malas contrataciones no sólo socavan la cultura, la eficiencia y el progreso de una iglesia. También perjudican el presupuesto de la iglesia. Es decir, un par de malas contrataciones a largo plazo pueden amenazar la continuidad del ministerio.

Algunos en el mundo secular han afirmado que las malas decisiones de contratación pueden costar a los empleadores 2,5 veces del salario anual de un candidato. Escribiendo sobre el personal de las iglesias en particular, Holly Tate del Vanderbloemen Search Group sugiere que las iglesias necesitan un "Fondo para malas contrataciones" para mitigar algunos de los costos asociados con la transición de un miembro del personal que no encaja bien (como la inevitable disminución de las donaciones cuando sucede).

Ella menciona en particular la mala contratación de un pastor principal, pero añade que las malas contrataciones de otros miembros del personal, como un pastor de un grupo pequeño o un director voluntario, puede traer una disminución de las donaciones también. De hecho, el Vanderbloemen Search Group tiene una "Calculadora de malas contrataciones" en su sitio web para ayudarle a averiguar cuáles podrían ser esos costos.

Pero el dinero no es el mayor problema. Sino los efectos hacia las relaciones laborales entre el personal.

Sarah Robins de Vandebrloemen escribe, "Trabajar en el ministerio no es fácil. A menudo, las iglesias ya están faltas de personal o su liderazgo trabaja horas extras y están muy ocupados. Al añadir a un obrero inadecuado, puede causar un enorme desgaste de la moral del personal de la iglesia o crear una cultura de personal tóxica. Ya sea que el obrero fue un mal ajuste, divisivo, perezoso o simplemente mal equipado para hacer su trabajo, su presencia (y su salida) crea una onda a través del personal que dura incluso después de que se hayan ido".

Las malas contrataciones simplemente no valen la pena. Ninguna iglesia puede aislarse completamente del riesgo de las malas contrataciones.

Simplemente no los quieres en tu personal ahora mismo. La reputación de la iglesia con su comunidad, la eficacia de su ministerio y su testimonio del evangelio están en juego.

SEIS CARACTERÍSTICAS NECESARIAS

Nunca es suficiente hablar de qué clase de obreros no quieres en tu equipo. Tienes que buscar intencionalmente características que hagan de cada nuevo empleado un verdadero activo para la iglesia.

¿Cuáles son las características que conducen a una unidad para impactar y transformar a su comunidad en los años venideros? Empiece con estas características.

  1. Multiplicador: Jesús le da a cada uno de sus seguidores una descripción de trabajo: "Hacer discípulos" [Mateo 28:19]. Sin excepciones. Los miembros del personal a veces no se ven a sí mismos como "discipuladores", pero la mies es mucha y los obreros pocos. Todo el personal de la iglesia debe ser capaz de entrenar a una nueva generación de líderes en cualquier ministerio en el que estén.
  2. Jugador de equipo: Ningún ministerio se sostiene con la mentalidad de “LLaneros solitarios”. El Nuevo Testamento describe el ministerio como algo que se hace en el contexto de equipo dentro de la iglesia local. Asegúrate que el contratado tenga un historial de trabajar bien con otros. Un buen compañero de equipo hace que todos los demás sean mejores compañeros.
  3. Crece en la intimidad con Jesús: Estás formando un equipo de influencia que transforma la comunidad para Jesús. No te conformes con los miembros del personal que aunque pueden hacer su trabajo con excelencia, no entienden realmente el motivo por el que lo hacen. Haga el esfuerzo de encontrar personas que estén creciendo en su relación con Cristo.
  4. Vanguardista: Se necesita personal que sepa cómo ministrar en el contexto del siglo XXI, no del XX. Esto tampoco se trata de la edad. Busque personal que esté dispuesto a adaptarse a los modelos de ministerio actuales y a la tecnología.
  5. Ejemplifica los valores: Los valores no pueden ser simplemente palabras en una página polvorienta de manual de empleados. Para que guíen las prácticas del ministerio de su iglesia, deben guiar el trabajo de su personal. Si afirma tener una pasión por alcanzar a nuevas personas con el evangelio, entonces contrate a personas con un patrón de evangelismo personal en sus vidas. Si valoras la autenticidad, contrata a gente con un historial demostrado. Revise su conjunto de valores de la iglesia mientras ora por cualquier posible nueva contratación.
  6. Maneja el conflicto: Nada detonará el personal de una iglesia más rápido que un conflicto no resuelto. No estás buscando personas que puedan evitar el conflicto o que se presente sin críticas. Más bien quieres traer a gente a tu equipo que sepa manejar los conflictos de una manera sana y bíblica.

Nunca encontrarás un candidato perfecto para cualquier posición abierta que tengas. Pero si persigues estas características, darás un gran paso adelante para el ministerio actual y futuro.

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Esta es una traducción de un artículo basado en un extracto de Toxic Leadership: 5 People Churches Should Never Hire por Tobin Perry, cortesía de Pushpay. Pushpay construye soluciones digitales de clase mundial y aplicaciones personalizadas para smartphones diseñados para organizaciones religiosas. 
Tobin Perry ha sido escritor y editor de la Iglesia Saddleback, la Junta de Misiones Norteamericanas y la Junta de Misiones Internacionales, donde se ha centrado con frecuencia en cuestiones de liderazgo de la iglesia. Visite su sitio web.