Tres cosas que no debemos asumir al comunicarnos

El 17 de abril del 2018, como de costumbre, se les presentó a los pasajeros de un Boeing 737 un anuncio de seguridad preparandolos para el vuelo desde New York hacia Dallas. Normalmente, la azafata tomó el intercomunicador y pidió la atención de los pasajeros para anunciar el procedimiento de seguridad.

Algunos pasajeros dentro del avión prestaron atención al anuncio. Sin embargo, la mayoría no lo hicieron.

Veinte minutos después, pasa algo aterrador. Una hélice se rompió en uno de los motores. Los escombros de la hélice golpearon el costado del avión, rompiendo una de las ventanas laterales generando un caos total.

A los pasajeros les pidieron simplemente una cosa: Colóquense la máscara de oxígeno, tal como fue explicado durante el anuncio de seguridad momentos antes del despegue.

Pictures taken during an incident on Southwest Flight 1380 revealed that most of the passengers did not put their oxygen masks on correctly. They were placing the masks over just their mouth, not their mouth and nose, as they were instructed to do. Photo from @BobbyLaurie, Twitter.

Foto por @BobbyLaurie, Twitter.

Sin embargo, evidencia fotográfica reveló que la mayoría de los pasajeros no se pusieron las máscaras de oxígeno correctamente. Muchos se encontraron con la nariz destapada aunque se les instruyó cubrirse la nariz y la boca.

La gran totalidad de los pasajeros no prestaron atención al anuncio. No lo escucharon. La información necesaria fue claramente expresada a cada persona. De todas formas, la mayoría no la captaron. No hubo comunicación.

Hoy día, se lucha por conseguir nuestra atención más que nunca. En todo lugar, somos constantemente bombardeados por avisos, mensajes, imágenes, videos y agendas. Todos compitiendo por nuestra atención.

Eso presenta un reto para nosotros como iglesia ya que todo lo que comunicamos requiere que captemos la atención de nuestros receptores.

1. Deje de asumir que tiene la atención de la audiencia. Gánesela.

Para ganar la atención de su audiencia, concéntrese en cómo capturar y mantener su atención. No asuma que ya la tiene.

No piense que al solo hablar lo están escuchando. Si usted es padre, ya sabe a que me refiero. Yo le puedo decir a mi hijo Ethan que no se cuelgue de las mesas en la casa como si fuera chango. Sin embargo, cuando vamos a centros publicos, se hace evidente que: sólo porque yo lo diga no significa que Ethan lo haya procesado.

2. Deje de asumir que algo importante para usted es importante para su audiencia. De prioridad a lo que es importante para ellos.

El personal y los líderes de la Iglesia se enfrentan a la inconveniencia del conocimiento. Estamos muy involucrados en nuestra misión y mensaje. Como resultado, nos comunicamos suponiendo que, como nos interesa nuestro mensaje, también lo hará nuestra audiencia.

Para contrarrestar la sobrecarga de información a la que nos enfrentamos, cada uno de nosotros ha desarrollado un mecanismo de filtrar los mensajes que recibimos. Nos preguntamos: "¿Qué gano yo con esto?" Eso puede sonar duro y egoísta, pero es la manera en que gente clasifica los más de 10,000 mensajes que recibe cada día.

¿Quiere captar la atención de su público? Empiece hablando a la necesidad sentida de su audiencia y explique por qué su mensaje es importante para ellos.

3. Deje de alargar su mensaje. Simplifíquelo.

Cuando se sienta frustrado con el compromiso y la respuesta a su mensaje, ¿qué hace? La mayoría de las iglesias piensan que el problema es que la audiencia necesita más información. Hablan más tiempo, dan más información, suben la voz, hacen la fuente más grande y agregan más.

El problema con "añadir" es que la gente con la que se está comunicando ya está abrumada por los mensajes y las agendas que están recibiendo a diario.

Pierde su atención cuando sigue añadiendo, y crea más volumen de trabajo - para usted y para cada persona a la que se dirige. Opte por el duro trabajo de simplificar el mensaje que está comunicando.

No es fácil pero vale la pena.

La comunicación se ha pasado por alto durante mucho tiempo en la iglesia. Es hora de que eso cambie. La iglesia no tiene un problema con su mensaje sino más bien un problema con la entrega de mensajes.

Implemente estos pasos y conéctese con la capacitación, los artículos y los recursos de la subvención provistos por Comunicaciones Metodistas Unidas para ayudar a demostrarle a su comunidad que la iglesia suple sus necesidades. 


Este artículo fue escrito en inglés por Phil Bowdle y traducido por Pablo Sarria-Quezada. Phil Bowdle recientemente escribió un libro para pastores, líderes ministeriales y de comunicación titulado "Rethink Communication: A Playbook to Clarify and Communicate Everything in your Church" para ayudar a navegar el mayor cambio de comunicación en más de 500 años. Comenzó como hijo de pastor haciendo caras a su padre mientras predicaba. Al crecer, Phil no tenía ningún deseo de entrar en el ministerio sinembargo ahora no hay nada más que prefiera hacer.