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Crear un huerto comunitario para compartir el amor Cristo

Photo courtesy of Priscilla Du Preez from Unsplash.
Photo courtesy of Priscilla Du Preez from Unsplash.

Un huerto comunitario es una área privada o pública que se reserva para la horticultura compartida. El año 2018, se produjeron más de 29,000 huertos comunitarios tan solo en parques públicos. Muchos americanos eligen vivir en apartamentos o casas que tienen poco terreno, lo que populariza este tipo de espacio.

La agricultura es un pasatiempo valioso. Uno gana hortalizas sanas y se ahorra dinero, pero los huertos comunitarios ofrecen otras ventajas también. Es bueno para el medio ambiente, ayudan a desarrollar los vecindarios y proveen de oportunidades educacionales. Los huertos comunitarios pueden convertirse en una herramienta excelente para que las iglesias provean de importantes recursos a la gente que sirven.

The Foundry Christian Community Center es un ejemplo de cómo un ministerio metodista unido puede incluir la horticultura como parte de su ministerio de alcance. Foundry ofrece un huerto comunitario que sirve a una de las áreas más deprimidas económicamente en Bowling Green, Kentucky. El supermercado más cercano está a casi cuatro millas del lugar, así que las familias sin automóviles tienen dificultad para conseguir fruta y verduras frescas. Foundry provee de espacio comunal en su propiedad para que las familias produzcan su propia comida. Además, el huerto ofrece una oportunidad para que los preescolares aprendan más acerca de cómo crecen las plantas y cómo comer comida sana.

La Iglesia Metodista Unida Portsmouth, en Portsmouth, RI, posee un huerto que le permite donar hortalizas a los vecinos y flores a los hogares de ancianos.

La Primera Iglesia Metodistas, de Gonzáles, LA (California), almacena hortalizas producidas en su huerto en un depósito de alimentos. Las iglesia han probado que la agricultura ofrece muchas oportunidades de ministerio.

A continuación, le ofrecemos algunos consejos prácticos para que empiece su huerto comunitario: 

Provoque interés

Antes de empezar, determine si la gente necesita o desea un huerto comunitario. No todos se interesan en la horticultura o la jardinería. Si no hay muchos participantes, gaste su tiempo en otro ministerio. Pero si hay interés suficiente, el siguiente paso es determinar qué tipo de huerto sería el más útil. La gente puede plantar árboles, fruta, verduras, hierbas, flores o una combinación. El tipo de huerto que usted quiera plantar determinará el tipo de tierra que se necesita, cómo se preparará la tierra y si se necesita instalar cajas de tierra sobre la tierra.

Encuentre un terreno

Si su iglesia tiene terreno, quizá quiera empezar su propio huerto comunitario en la propiedad de la iglesia. De otra manera, necesitará encontrar un terreno público o privado adecuado. El terreno deberá ser lo suficientemente grande para tener un huerto y deberá estar libre de escombros (o fácil de limpiar). Deberá gozar de al menos unas 6 a 8 horas de sol y tener acceso a una fuente de agua. Habiendo encontrado el lugar, necesita hablar con el dueño para obtener los permisos.

Prepare el terreno

Para convertir un sitio eriazo en un huerto comunitario, usted necesita preparar el terreno para la agricultura. El tipo de preparación dependerá del tipo de huerto que desee tener. Reúna voluntarios para que aren, fertilicen y dividan el terreno en parcelas. Otras personas deberán confeccionar cajas para llenarlas de tierra. Que un comité supervise el huerto por medio de crear un proceso de postulación, contratos para el usuario, reglamentos y una estructura de tarifas.

Planifique el huerto

Para establecer un proceso, el diseño y los planes para el huerto, sería bueno consultar aplicaciones de planificación de huertos, tomar clases de horticultura y tener una lista de lo que se requiere para un huerto. La organización American Community Gardening Association provee de artículos y recursos importantes.

Administre el huerto

Una vez que el huerto esté funcionando se debe elegir a una supervisora que administre el huerto. Es bueno pedir donaciones de semillas o vástagos para ayudar a que los usuarios empiecen su labor. Se debe supervisar el uso del agua, las herramientas y se debe hacer que se cumplan los reglamentos.

Expanda su ministerio

El organizar un huerto comunitario ofrece muchas oportunidades de ministerio. Considere instalar pilas de abono, mesas de picnic y barriles para recolectar lluvia. Para extender los beneficios del huerto, destine una caja de tierra para quienes no tienen hogar. La gente que participa también puede donar algo de sus hortalizas a una despensa de alimentos local o a un comedor de beneficencia. Si quiere que este programa se mantenga por mucho tiempo, organice eventos y picnics que creen comunidad entre los participantes.

La iglesia puede atraer a las abejas con un huerto comunitario. Un huerto comunitario es una forma de crear interés en su iglesia, conocer a la gente del vecindario y mostrar el amor de Cristo en forma tangible.


Tricia K. Brown es escritora, editora, conferencista y maestra de Biblia. Además de ser esposa y madre, es dueña de The Girls Get Together, donde junto a su equipo provee programas para mujeres en iglesias y organizaciones. Consiga en Amazon su último libro: A Year of Yearning: A 12-Month Devotional to Help You Study God's Word More.