Introducción a la cuaresma

Foto por Danny Mai, UMCom.
Foto por Danny Mai, UMCom.

La cuaresma dura cuarenta días sin contar los domingos. Empieza el miércoles de ceniza y termina el Sábado Santo. La palabra “cuaresma” viene del latín quadragesima, lo que en español quiere decir “cuadragésimo”, esto es, el número 40. Otros idiomas usan una expresión equivalente: carême (francés) quaresima (italiano). Pero otras lenguas usan una etimología diferente: En inglés la palabra “lent” viene de “lencten”, esto es, tiempo de primavera. En alemán se usa “Fastenzeit”, tiempo de ayuno. Todas las expresiones apuntan a prepararse para el Domingo de Resurrección.

Históricamente, la cuaresma era un período en que los nuevos convertidos se preparan con ayuno para el bautismo. Después se usó para referirse al uso de la penitencia por todos los cristianos. El primer domingo se refiere a la tentación de Jesús, y el sexto domingo es el Domingo de Ramos, que habla de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén junto con su subsecuente pasión y muerte. Notemos que todas las lecturas durante la cuaresma hasta Domingo de Ramos se centran primeramente en el significado del bautismo y el discipulado, siguiendo así el sentido original de la temporada. Dado que los domingos siempre se mantienen como “pequeños domingos de resurrección”, el espíritu de penitencia de la cuaresma debe equilibrarse con la espera gozosa de la resurrección.

La Semana Santa es la semana final de la cuaresma. Esta última semana empieza con el Domingo de Ramos y termina con el Sábado Santo. En estos días la lectura se centra primariamente en los últimos días de Jesús, su sufrimiento y muerte.

Los llamados Tres Grandes Días –que también se denominan Triduum (= tres días) o Pascua (véase Éxodo 12:11, 21, 27)– empiezan de la puesta de sol del Jueves Santo hasta el amanecer del Domingo de Resurrección. Estos días forman el clímax de la cuaresma y de todo el año cristiano. Son el puente hacia la temporada de resurrección. Estos días proclaman el misterio pascual de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Durante estos días, la comunidad camina con Jesús desde el aposento alto hasta la cruz, la tumba y el huerto. Se deben tener estos días como un servicio unificado que empieza con la Santa Cena del Jueves Santo y concluye con los servicios del Domingo de Resurrección. Se pueden conectar estos servicios con una vigilia de oración que empieza con el Jueves Santo (o el Viernes Santo) y que va hasta el primer servicio de Resurrección y podría ser acompañada del ayuno.

Además de los actos y servicios de adoración de las siguientes páginas, véase las dos Grandes Acciones de Gracia para la cuaresma en Book of Worship (pp. 60-61 y 62-63) y las lecturas del leccionario para la cuaresma.

Las telas rústicas y los colores sombríos como el púrpura o el gris son los más apropiados para paramentos, estolas y pancartas. Tela de muselina sin blanquear con costuras rojas también son apropiadas. Se debe remover todo objeto brillante del área de adoración. Algunos sugieren remover todas las flores. Se podría colocar una gran cruz hecha de madera de pino o un velo que cubra la cruz del santuario.

Algunos elementos visuales de la Semana Santa pueden incluir paramentos, estolas y pancartas y símbolos como perfume, monedas, látigo, corona de espinas, vestiduras rotas, lanza, esponja y una caña quebrada. Pero durante el viernes y el sábado santos la iglesia puede ser despojada de todo elemento visual.


Este artículo originalmente fue publicado en inglés por la Junta General de Ministerios de Discipulado. Traducción y adaptación por Humberto Casanova. Contacto: [email protected].