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El viaje de un balde: una historia de una dádiva extraordinaria hecha posible por el apoyo de muchos

Flood buckets for Houston
Flood buckets for Houston

En la temporada de huracanes del 2017, hubo 17 tormentas que afectaron a los Estado Unidos y el Caribe. Las más trágicas fueron: el huracán Harvey en Texas a finales de agosto con categoría 4; el huracán Irma, como categoría 5 afectando las islas claves de la Florida, Puerto Rico, Barbuda, San Bartolomé, San Martín, Anguilla, Cuba, y las Islas Vírgenes en septiembre; el huracán María, como tormenta de categoría 5 que desmorono gran parte de Puerto Rico, Dominica, y también afectó a Antillas Menores, la República Dominicana, Haití, y las Islas Vírgenes, del 18 al 20 de septiembre

El llamado

En agosto de 2017, la bodega UMCOR Sager Brown, en Baldwin, Luisiana hizo una llamada de emergencia a los coordinadores de respuesta a catástrofes atreves de las redes sociales y la página web de UMCOR para ensamblar y enviar equipos de limipeza y aliviar las necesidades causadas por la temporada de huracanes a través de UMCOR

 

La Respuesta

Los metodistas unidos alrededor del país se movilizaron para recolectar y ensamblar los equipos de limpieza. En algunas conferencias, los obispos animaron a su membrecía a echarle ganas y apoyar a la causa. El obispo Ruben Saenz, Jr., del Área Episcopal de Great Plains, y Hollie Tapley, coordinadora de auxilio de la misma área episcopal, creó un video incentivando un reto. “¿Llegaremos a los 5.000?” el obispo pregunto. “Por supuesto” respondió Tapley. ¡Cada uno de los 17 distritos del Área Great Plains fueron retados para completar 300 equipos—en dos semanas! Publicidades salieron en la página web de la conferencia, Facebook, Twitter, y por correo electrónico.

Las Congregaciones organizaron concursos

Las congregaciones de todos los tamaños organizaron concursos entre sí. En el pequeño pueblo rural de Wilsey, Kansas, de 100 habitantes, Charlie y Elvie Aikens asisten Wilsey UMC junto con 17 a 20 personas a los servicios dominicales. Como dice Charlie: "En un buen día, asisten 24 personas a la iglesia. Pero recibimos la llamada, y en un área como ésta, los vecinos nos ayudamos entre sí". Dijo que, para el nivel de ingresos de la pequeña ciudad, el valor de $65 por balde parecía grande, así que prometieron hacer 15.

Otros baldes de inundación, o equipos de limpieza fueron preparados en la oficina de la Casa de Publicación Metodista Unida, en Nashville, Tennessee. Los baldes se enviaron a Texas luego del Huracán Harvey.

Los miembros del Wilsey UMC trajeron lo que pudieron. “Alistamos las mesas al frente del santuario, y de esa manera todos en la iglesia participaron en cargar los baldes,” Charlie continuó. “Hicimos 15, y al ver lo fácil que era hicimos 15 más, y luego una pareja del pueblo trajo un balde ya empacado.” Charlie y Elvie entregaron 31 baldes en la zona de entrega en Lincoln, Nebraska. Al estar en la zona de entrega, oyeron que un camión semirremolque tenía que ser cargado para ir a Sager Brown al día siguiente, así que se regresaron el próximo día para ayudar e incluso trajeron a otro miembro de su congregación. “Había muchísimos baldes,” dijo Charlie. “Estábamos impresionados al ver nuestro nuevo obispo en el camión ayudando a cargar los baldes.”

En una iglesia más grande en Omaha, Nebraska, la congregación se preparaba para cumplir el reto— 100 baldes. Vikki O’Hara, directora de los ministerios de cuidado en Faith Westwood UMC de Omaha, dijo que oyó a muchos miembros hablar sobre apoyar a causa del huracán Harvey, así que ensamblaron estuches de higiene personal mucho antes de que el obispo propusiera el reto.


Estudiantes del programa IMPACT de la iglesia Faith Westwood UMC en Nebraska acabando de terminar de cargar 500 baldes donados por la iglesia. Atras de ellos quedaron unos cuantos baldes. FOTO: VIKKI O’HARA
Estudiantes del programa IMPACT de la iglesia Faith Westwood UMC en Nebraska acabando de terminar de cargar 500 baldes donados por la iglesia. Atras de ellos quedaron unos cuantos baldes. FOTO: VIKKI O’HARA

 

O'Hara animó a su congregación de más de 900 miembros a negociar, comprar al por mayor y pedir a las empresas donaciones que superen el precio promedio de $65 por estuche. O’Hara trabaja medio-tiempo parcial en Lowes, y mencionó el desafío a su gerente, quien se lo mencionó a su supervisor, y en poco tiempo, ella había donado 50 baldes y tapas. "Las redes sociales fueron fundamentales", dijo O'Hara. "Lo usábamos para agradecer a la gente cada vez que recibíamos una donación, y eso provocaba más donaciones".

Sin mucha demora, por medio de conexiones congregacionales, una donación de 500 baldes y tapas llegaron—la mitad de la cual se cargaron con los equipos de limpieza y la otra mitad fueron enviados a otras congregaciones para que las llenaran. Los estudiantes del programa IMPACT ayudaron a descargar los baldes de la camioneta. Esto creo conmoción en la comunidad—las Girl Scouts llenaron baldes, la escuela local recolecto artículos para llenar los baldes.

Una donación de libre voluntad trajo $10,537 para comprar artículos de limpieza. Con esto llenaron 259 baldes. Tenían tantos que tuvieron que pedir ayuda para transportarlos al centro de conferencias. Un pastor de otra iglesia trajo un camión grande para atender esa necesidad.

"Estábamos asombrados. Lo que escuchamos de nuestra congregación fue que querían ayudar. Creo que es significativo que la gente forme parte de algo así y hacer la diferencia", dijo Vikki O'Hara. "Enviamos 75 baldes vacíos a una iglesia en Kansas, y esa congregación hizo un evento comunitario para llenarlos."

Después de unas semanas, la Conferencia Great Plains colectó 6,340 baldes completos para enviarlos como equipos de limpieza al depósito de UMCOR. "Se necesitaron 4 semirremolques, repletos hasta la puerta", relató Hollie Tapley. "Creo en ser la iglesia y eso es lo que enseño a mis voluntarios de auxilio. Nos acercarnos de una manera tangible, diciéndole a la gente cómo podían ayudar. De eso está lleno el corazón de la gente de Great Plains; les encanta ser la iglesia".

 

La doble verificación

 

Miles de baldes alrededor del país llenos por miles de metodistas unidos llegaron a la bodega de UMCOR Sager Brown durante el otoño y los meses de invierno. Una vez que los equipos de limpieza lleguen al depósito de Baldwin, Luisiana, han alcanzado el punto medio de su viaje.

Cada uno de los equipos entregados por las congregaciones debe ser abiertos, destapados, revisados y empacados de nuevo. Es esencial mantener la uniformidad de los estándares del equipo para prevenir inconvenientes.


The UMCOR Sager Brown Depot in Baldwin, Louisiana. PHOTO: COURTESY UMCOR SAGER BROWN DEPOT

La bodega UMCOR Sager Brown en Baldwin, Luisiana. FOTO: UMCOR SAGER BROWN DEPOT

Luego vinieron los voluntarios.

Vinieron desde Nebraska, Texas, Arkansas, Iowas, Missouri, y la Florida. Y más de Tennessee, Minnesota, Virginia, Illinois Oklahoma, Georgia, New York, y Indiana. En resumen—llegaron de todas partes. Simultáneamente la bodega de UMCOR en Salt Lake City también estaba recibiendo y revisando los equipos. A la misma vez, 8 bodegas relacionadas con las conferencias anuales estaban llenas en Pennsylvania, Texas, Missouri, Alabama, Illinois, y Carolina del Norte.

La pastora Brittany Richardson Watson de la Conferencia de Arkansas conto de su experiencia, “estoy pasando la semana con con la bodega Sager Brown de UMCOR en Luisiana; quiero relatar la importancia de la conexión. En medio de estos meses de desastre y tragedia e trabajado, adorado, comido, y compartido con gente de todo el país que han sido reunidos por el llamado a ayudar. Estamos arreglando y organizando artículos de auxilio para innumerables personas e iglesias.”

Su Destino Final

Una vez que los equipos de limpieza han sido revisados, reensamblados y empaquetados correctamente, se almacenan en las bodegas de UMCOR y sus asociados hasta que se necesitan, y en 2017 muchos fueron utilizados. Una vez que se recibe una llamada para pedir un gran número de equipos de limpieza, los voluntarios y el personal empacan los equipos de higiene en palés, luego se envuelven en plástico para asegurar que permanezcan juntos durante el envío.

En la primera mitad del año, antes de la temporada de huracanes, hubo una temporada de tornados. Miles de equipos de limpieza fueron enviados a las conferencias metodistas unidas en Alabama, Missouri, Arkansas, Georgia, e incluso cientos a Pennsylvania para su distribución. Después del huracán Harvey, UMCOR Sager Brown entregó 11,000 equipos de limpieza al centro misionero de la Conferencia Anual de Texas para su distribución en Houston y otras áreas. La Conferencia de Río Texas recibió otros 1,400.

Después de Irma, se enviaron más de 5,000 equipos de limpieza a la Conferencia de la Florida. Allí en la conferencia, se juntaron con otro cargo que vino de Mississippi. Los baldes siguieron a la estela del huracán María a Puerto Rico.


Glorymar Rivera, misionera de Ministerios Globales en Puerto Rico, ayuda a descargar los baldes siguiendo el huracán Maria, despues de haber destruido mucho de la isla. FOTO: MISAEL D. RODRÍGUEZ QUIJANO/IGLESIA METODISTA DE PUERTO RICO 
Glorymar Rivera, misionera de Ministerios Globales en Puerto Rico, ayuda a descargar los baldes siguiendo el huracán Maria, despues de haber destruido mucho de la isla. FOTO: MISAEL D. RODRÍGUEZ QUIJANO/IGLESIA METODISTA DE PUERTO RICO

La Iglesia Metodista de Puerto Rico recibió 6,712 equipos de higiene, junto con más de 32,000 estuches de higiene personal. Los miembros del personal de UMCOR y Ministerios Globales estaban en Puerto Rico con el Obispo Héctor F. Ortiz Vidal de Puerto Rico y el presidente de UMCOR, el Obispo Thomas Bickerton de Nueva York, cuando llegaron algunas de las paletas.

Fue una vista de alivio para la gente cansada de las tormentas. El reverendo Germán Acevedo-Delgado, ex miembro del personal y de la junta directiva de Ministerios Globales de Puerto Rico, envió un mensaje de celebración por los medios sociales durante la primera semana de febrero de 2018 - su casa finalmente tuvo electricidad restaurada después del Huracán María, después de casi seis meses en la oscuridad.

El fin del viaje es solo el comienzo

En total, se enviaron más de 31,000 equipos de limpieza desde el sistema de distribución de UMCOR en 2017. Un informe de fin de año mostró que también se distribuyeron más de 250,000 estuches de higiene personal y casi 90,000 de equipos escolares, y otros equipos más pequeños de costura, canastilla, ropa de cama y equipos de parto.

A medida que cada equipo llega a su destino final -desde los puntos de distribución local hasta las personas afectadas por la tormenta que vienen a recoger los artículos necesarios – empieza el arduo trabajo de limpieza y recuperación en el nivel más básico. Los equipos traen un poco de esperanza, un poco de amor y mucho desinfectante para combatir la suciedad y la frustración.

Una última palabra sobre los equipos de limpieza por Rev. Richardson Watson: "Es fácil creer que el mundo es un lugar malo lleno de gente terrible. Pero la realidad es que depende de nuestra perspectiva y cuando la gente vive de la esperanza y el amor en lugar del miedo y el odio, este mundo se convierte en un lugar magnífico. Dios está trabajando en Sager Brown, no sólo a través de los equipos de limpieza que están siendo empacados, sino a través de la esperanza tan necesitada que está siendo cultivada y enviada".


Kim Provost, Jr., personal de la bodega UMCOR Sager Brown carga una camioneta con equipos de limpieza dirigidos a Puerto Rico. FOTO: UMCOR SAGER BROWN DEPOT 

Kim Provost, Jr., personal de la bodega UMCOR Sager Brown carga una camioneta con equipos de limpieza dirigidos a Puerto Rico. FOTO: UMCOR SAGER BROWN DEPOT

 

Compilado por Christie R. House, editora de New World Outlook, con la ayuda de Amy Fusilier, directora de UMCOR Sager Brown Depot; Hollie Tapley, Charles Aikens y Vikki O'Hara de la Conferencia de Great Plains; y la reverenda Brittany Richardson Watson de la Conferencia de Arkansas.

Copyright New World Outlook Magazine, edición de primavera de 2018. Usado con permiso. Para obtener más información, envíe un correo electrónico al editor de Perspectivas del Nuevo Mundo.

Traducido por Pablo A. Sarria Q.