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Cómo ministrar a las familias durante la pandemia

Photo by Ketut Subiyanto from Pexels. Coutesy of the Lewis Center on Church Leadership.
Photo by Ketut Subiyanto from Pexels. Coutesy of the Lewis Center on Church Leadership.

Emily Peck McClain describe los tremendos desafíos que niños, jóvenes y familias enfrentan durante este tiempo convulsionado en que se ven distanciados físicamente de la iglesia. Nos ofrece sugerencias prácticas de cómo las congregaciones pueden satisfacer las necesidades materiales, espirituales y emocionales de la gente.

Durante la pandemia, quienes ministran a las familias se enfrentan con muchos desafíos difíciles. Cuando se cierran las escuelas, los niños pierden mucho más que la educación en una clase. Muchas escuelas sirven desayuno y almuerzo gratis o a precios reducidos, y a menudo envían a los estudiantes con comida para los fines de semana. Muchas escuelas proveen de libros, útiles escolares, parcas y ropa para los niños necesitados, así como el acceso a enfermeras y consejeras. Las escuelas proveen comunidad y contribuyen a desarrollo cognitivo, social y moral de los niños. Para los niños que son abusados en sus hogares, la escuela se convierte en un santuario, y es el lugar donde el abuso es identificado y denunciado a las autoridades. Para muchos niños de nuestras comunidades el hogar no es un lugar seguro, a pesar del virus que azota la sociedad fuera de sus paredes.

El ministerio con niños, jóvenes y familias durante la pandémica no es tan diferente que cuando ministramos en otros tiempos. La gente necesita alimentos, seguridad y amor.

Los niños que están en su hogar durante este tiempo tan difícil tienen necesidades espirituales y religiosas. La adoración en línea es la opción más segura en estos momentos. Pero así como los adultos terminan aburriéndose del servicio Zoom, los niños también. La escuela dominical por Zoom no es lo mismo que el encuentro en persona. Hay muchos ministros juveniles que están frustrados y cansados del ministerio juvenil por Zoom. Pero dado que el número de enfermos por el virus se multiplica en el país, la iglesia a distancia parece ser la realidad que viviremos por algún tiempo más.

De modo que, ¿Cómo podemos ministrar a nuestros niños y adolescentes y a sus familias? No hay una sola solución y, por cierto, no hay una solución que sirva en todo tipo de contexto. Pero aquí le ofrecemos algunas alternativas:

1.  PREGÚNTELE A LAS FAMILIAS QUÉ NECESITAN

La mejor forma de saber qué necesitan las familias de su congregación y la comunidad es preguntarles. Contáctese con ellos a través de llamadas telefónicas, emails y encuestas, para así aprender qué tipo de necesidades materiales, emocionales y espirituales tienen.

2. AVERIGÜE QUÉ RECURSOS COMUNITARIOS ESTÁN DISPONIBLES

Quienes deseen servir las necesidades de los niños de la comunidad deben indagar qué provisiones de comida están disponibles para aquellos que normalmente las reciben en la escuela. ¿Tienen comida para todos los días y en todas las áreas de su ciudad? Contáctese con organizaciones de servicios sociales que se preocupan de las familias de su área, y ofrézcales su ayuda.

3. PROVEA  ESPACIO Y HERRAMIENTAS SEGURAS PARA EL INTERNET Y EL APRENDISAJE

Los padres que trabajan luchan para dilucidar cómo van trabajar y cuidar de sus niños, si la escuela adopta el formato virtual en el otoño e invierno. La iglesia podría ayudar. Quizá la iglesia tenga un lugar de estacionamiento o área verde donde se puedan colocar mesas y sillas, para que los usuarios puedan recibir la señal WiFi que viene de la iglesia. En lugar de que los niños estén en un lugar público, estarían en la propiedad de la iglesia. Quizá la iglesia podría ofrecer el uso de computadores o mesas.

4. PIENSE MÁS ALLÁ DEL ZOOM PARA PODER SATISFACER LAS NECESIDADES ESPIRITUALES Y RELIGIOSAS DE LAS FAMILIAS

Cuando se trata de satisfacer las necesidades religiosas y espirituales de los niños y juventud, es posible que no quieran participar en Zoom. Visitas a 6 pies de distancia a sus hogares podría ser una forma efectiva de recordarles que tienen una pastora que se preocupa de ellos. La verdad es que cuando cuidamos de otros en nuestras iglesias, estamos satisfaciendo sus necesidades espirituales. Es importantísimo recordarle a los niños que uno los tiene presente y que los ama, así como Dios los ama. Usted podría hacer paquetes de adoración y aprendizaje en casa. Envíe cartas, tarjetas y libros con mensajes significativos. El ofrecer versículos bíblicos que dan esperanza les recordará que cuando la gente pasó por tiempos difíciles en la historia de nuestra fe, se acercaron a Dios con su dolor para encontrar solaz y esperanza.

5. INVOLUCRE A SU CONGREGACIÓN PARA QUE APOYE A LAS FAMILIAS

Reclute la ayude de otras personas de la congregación para pedirles que se conecten con los niños y sus familias a fin de recordarles que son parte de una comunidad de gente de fe, incluso ahora que no pueden estar juntos en persona. Miembros de la iglesia podrían confeccionar máscaras de tamaño infantil para repartirlas a los niños de la comunidad junto con una bendición. Pídale a la congregación que ore con peticiones específicas por familias que tienen niños y adolescentes. Una oración por haber perdido algunos días de escuela. Una oración cuando un amigo o amiga se enferma de Covid. Una oración antes de tomar el test Covid.

6. NUEVOS RITUALES CREATIVOS

Cree nuevos rituales para su congregación. Un ritual para lamentar la pérdida de los deportes de otoño, los cinemas, la banda. Los grupos de jóvenes están creando muchas formas de reunirse a la distancia. Este es un tiempo maravilloso para conectarse con otros que están en el ministerio y compartir ideas o tener juntos una lluvia de ideas. Encuentre algo para simplemente probar si funciona y si va bien. Junte a un grupo de familias, niños y adolescente para evaluar cómo resultó y ver qué nuevas ideas podrían ponerse en práctica.

A fin de cuentas, el ministrar a niños, jóvenes y sus familias durante la pandemia no es tan diferente que realizar este ministerio en cualquier otro tiempo. La gente necesita comer, seguridad y amor. Hasta los más jóvenes, necesitan rituales y oraciones para crear significado cuando nuestras vidas pasan por el caos. Cuando la iglesia ayuda a satisfacer estas necesidades porque ama a Dios, se crea un ministerio significativo, incluso si no se realiza en la forma que esperábamos.


Publicado originalmente en Lewis Center of Church Leadership. Republicado por ResourceUMC.org. La Dra. Emily Peck-McClain es profesora visitante de formación cristiana y ministerios con jóvenes adultos en Wesley Theological Seminary, Washington, DC. Además, es presbítera ordenada de la Conferencia Anual de Nueva de la Iglesia Metodista Unida.