MOMENTO DE MISIÓN
Comience la reflexión de hoy usando el enlace para leer el pasaje bíblico:
1 Corintios 1:3-9 (NVI)
Pablo empieza su carta a la iglesia de Corintios con una raudal de confianza, a pesar de que ocupará el resto de su carta corrigiendo amorosamente a la congregación por sus divisiones, inmadurez y confusión. Antes de criticarlos, les dice: “ustedes se han llenado de toda riqueza, tanto en palabra como en conocimiento... de modo que no les falta ningún don espiritual mientras esperan con ansias que se manifieste nuestro Señor Jesucristo” (1: 5-7, NVI). Lo que sea que esté mal con esta Iglesia, Pablo insiste que el inconveniente no es la falta de dones. Todos los dones que necesitan ya están presentes.
Dicha declaración debería moldear la manera en que la Iglesia Metodista Unida concibe la discapacidad. Cada año, las congregaciones a lo largo de toda la conexión observan el Domingo de sensibilización ante las discapacidades. Cada conferencia anual determina en qué fecha celebrará el evento, en lugar de ser una fecha única para toda la iglesia, porque este ministerio ha sido creado para ser celebrado localmente en cada comunidad no como algo fijado a la distancia. La fecha cae cerca del 3 de diciembre que es el Día Internacional de las Personas Discapacitadas, momento propicio para levantar una pregunta difícil: ¿Qué dones faltan en la iglesia, no porque no existan, sino a causa de una barrera, escalones sin rampa, orden de adoración que no tiene espacio para un ritmo distinto o la idea preconcebida de quiénes son los que deben liderar?
Imaginemos una congregación que, durante años, acogió en sus cultos a un joven sordo. Lo acogieron con calidez, pero siempre como un invitado al que se debía acomodar en lugar de un líder que participaba. Cuando finalmente la congregación lo invitó a que ayudara en la planificación de la adoración y a que interpretara la Escritura usando la lengua de señas, algo cambió. Su don había estado presente todo el tiempo. Lo que cambió fue la congregación, cuya estructura fue alterada para recibir el don.
Esto es lo que significa pertenecer a una iglesia conexional. Ninguna congregación aborda el tema de la accesibilidad por su cuenta. A través del pacto compartido de ofrendas conexionales, los recursos, el entrenamiento y las experiencias circulan entre las congregaciones, de modo que la dura lección que una comunidad aprendió acerca de cómo acoger a todos, se convierte en el punto de partida de otra comunidad. Cada don cuenta una historia, y algunas de estas historias han estado esperando pacientemente hasta que una iglesia se muestre dispuesta a remover el obstáculo que bloquea el camino.
Pablo concluye este pasaje con una promesa todavía vigente: “Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor” (v. 9). No buscamos acomodar a las personas, sino que queremos que participen con sus dones. Ese es el objetivo al que apunta el Domingo de Sensibilización ante las Discapacidades.
Pregunta para la reflexión:
¿El don de quién podría estar perdiendo su congregación, no porque no esté allí, sino por la barrera que deberíamos remover?
MENSAJE PARA LOS NIÑOS
Título: Todos tenemos un don que compartir
Materiales: Objetos muy diferentes, tales como un libro, una pelota, una campanita, un tobogán de juguete o algo inclinado en forma de rampa
¡Buenos días, amigos! ¡Me llena de gozo verlos hoy!
Les he traído cosas diferentes (muéstreles el libro, la pelota y la campanita). ¡Miren estas cosas distintas! No son iguales, ¿cierto que no? Usamos el libro para leer, la pelota para jugar y la campanita para hacer ruido. Cada una de estas cosas es especial a su manera.
¿Y saben qué? ¡Las personas también somos así! Dios hizo a cada persona diferente. Y Dios le ha dado a cada persona un don especial, algo en lo que se destaca o algo maravilloso que puede compartir con los demás.
¿Sabían que algunos de nuestros amigos tienen cuerpos o cerebros que funcionan de una manera diferente? Quizá un amigo o amiga usa una silla de ruedas para desplazarse, o utiliza sus manos para comunicarse en lugar de hablar, o tal vez utiliza más tiempo para hacer las cosas. ¡Todo esto está bien! Dios los creó así. Ellos también tienen dones maravillosos que compartir, al igual que todos los demás.
Sin embargo, algunas veces la iglesia necesita hacer algunos cambios para que todos puedan compartir sus dones (muestre la rampa). ¡Miren esta rampa! Esta rampa ayuda a que la persona que usa una silla de ruedas pueda entrar a la iglesia. Esa es una de las formas en que creamos espacio para todos.
La Biblia nos enseña que el pueblo de Dios no carece de ningún don. Esto significa que cada persona, cada amigo o amiga, tiene algo especial que compartir. Nuestra labor es asegurarnos de que todos tengan la oportunidad de compartir sus dones.
Esta semana, nuestra iglesia reflexiona sobre esto de una manera especial, porque estamos cerca del día llamado Día Internacional de las Personas con Discapacidades. Nuestra iglesia quiere que todos nuestros amigos se sientan acogidos y que puedan compartir sus dones aquí mismo con nosotros.
Cuando ofrendamos para nuestra iglesia, ayudamos a crear espacio para todos, para adquirir cosas como rampas, apoyo y una cálida bienvenida para cada persona. Cada don cuenta una historia, y Dios quiere que contemos la historia de cada uno de nuestros amigos.
Oración: Querido Dios, gracias por haber creado a cada persona diferente y especial. Gracias por los dones que nos has otorgado a cada uno de nosotros. Ayuda a nuestra iglesia a que cree espacio para todos, a fin de que todos nuestros amigos puedan compartir sus dones con nosotros. Amén.
ORACIÓN PARA EL OFERTORIO
Bondadoso Dios, tu Palabra nos recuerda que a tu iglesia no le falta ningún don, porque todos los dones necesarios ya están con nosotros. Al presentar nuestra ofrenda ante ti, pensamos en todos los que tuvieron que esperar a que nuestras congregaciones removieran los obstáculos que mantenían sus dones ocultos. Bendice este Domingo de Sensibilización ante las Discapacidades. Usa la ofrenda conexional para unir lo que aquí ofrendamos a las contribuciones de otras congregaciones que no conocemos, de modo que juntos toda la denominación se convierta en un lugar donde cada persona sea capaz de pertenecer plenamente, servir plenamente y ser vista plenamente. Amén.
ORACIÓN PARA EL OFERTORIO de Ministerios de Discipulado
Dios restaurador, en momentos en que tu presencia parece lejana, tú todavía escuchas el clamor de tu pueblo. Venimos con corazones anhelantes, trayendo estas ofrendas como señal de esperanza en tu gracia restaurativa. Recibe lo que ofrecemos y úsalo para restaurar lo quebrantado, para fortalecer al que está cansado y para arrojar tu luz en lugares de desesperación. Mientras esperamos tu venida, conviértenos en gente que recuerda tu fidelidad, que canta incluso en días difíciles y que vive como testigos de tu promesa. Restáuranos otra vez, oh Dios, para que tu salvación pueda manifestarse a través de nosotros. Amén.
BREVE ANUNCIO
Pablo empieza su carta con una afirmación audaz: “no les falta ningún don espiritual” (1 Corintios 1:5, NVI). La Iglesia Metodista Unida sostiene esta verdad el Domingo de Sensibilización ante las Discapacidades, que cada conferencia anual celebra alrededor del 3 de diciembre, que es el Día Internacional de las Personas Discapacitadas. Cuando removemos los obstáculos, creamos espacio para que todo don sea visto y compartido. Cada don cuenta una historia y ninguna congregación lo logra por sí sola gracias a nuestro sistema conexional.
Acompáñenos este domingo para celebrar los dones que Dios ha repartido a cada uno de nosotros.