Tres propuestas para celebrar la Navidad y el Adviento plenamente

¿ES NECESARIO?

Todos sabemos que hay una gran rivalidad para captar la atención de la gente entre la Navidad cristiana (1er domingo de Adviento a Epifanía, 6 de enero) y la comercialización navideña, o la “cultura navideña" (de noviembre al 25 de diciembre).

¿Quién suele ganar? Generalmente la navidad cultural. Y cuando gana la comercialización navideña, se pierde el Adviento, su enfoque en la segunda venida de Cristo y el cumplimiento de todo lo comenzado en su primera venida. 

Se pierde una gran oportunidad. El Adviento es el único tiempo del año litúrgico dedicado específicamente a este enfoque. Mientras practicamos y recordamos la promesa de la segunda venida, la nueva creación y el cumplimiento de todas las cosas cada vez que celebramos la Santa Comunión, el Adviento se desarrolló con el propósito de centrar la adoración y la enseñanza principalmente sobre estos temas. El calendario litúrgico intencionalmente comienza con el Adviento para que podamos "empezar con el fin en mente".

He usado la foto de arriba en artículos parecidos a este por varios años porque aún resuena con elocuencia. Mírelo de cerca. El escenario es el mercado. Nadie está prestando atención al cartel de este hombre excepto el fotógrafo. Todos los demás están caminando, como si el cartel no tuviera importancia. No les llama la atención. ¡Ellos están ahí para comprar! No están ahí para pensar ni en el fin de su propia vida ni en el fin de este mundo.

Pero la cultura navideña nos hace perder algo más que el Adviento. A menudo también perdemos la estación navideña. Me refiero a los doce días (25 de diciembre - 6 de enero) que fueron diseñados como un tiempo de celebración y contemplación de todo lo que la Encarnación de Dios en Jesucristo desato al mundo.

En vez de enfocarnos a este significado de la navidad, la cultura navideña y su comercialización empieza lo más pronto posible después de Halloween y no más tardar del Día de Acción de Gracias. Comienza a desencadenar una presión – para comprar regalos, planificar y asistir fiestas para "pasarla bien," hacer donativos a organizaciones caritativas – que culmina los días 24 o 25 de diciembre con el bebé tranquilo en el pesebre y con la reconfortante ilusión de que todo va bien en el mundo. La cultura navideña continúa sin considerar las implicaciones de la encarnación de Cristo, sino con un tiempo de "descanso" nacional para regresar los regalos no deseados, visitar a la familia y manejar todos los asuntos de fin de año antes de que llegue el 1ro de enero.

El contraste no podría ser más distinto.  La misión de la cultura navideña es silenciar los llantos del niño Jesús. Porque si no realizamos nuestro rol de ser “consumistas estacionales,” los llantos del niño Jesús podrían romper la ilusión de que todo está bien en el mundo. Sin embargo, las lecturas bíblicas de la Navidad no nos conducen a realizar este papel. Hemos oído hablar de forma conmovedora sobre Esteban el mártir el 26 de diciembre y del llanto de Raquel renovado en la "matanza de los inocentes" el 28 de diciembre. El evangelio nos da un consuelo extraño al leer sobre los pastores aterrorizados y alegres en Lucas, de astrólogos iraquíes errantes en Mateo, y de la Palabra haciéndose carne y morando entre nosotros en Juan.

La cultura navideña lleva a la indiferencia más la Navidad bíblica nos alarma y nos despierta.

La cultura navideña ofrece un escape de este mundo a través de la nostalgia y el consumismo. Es un opio cultural para las masas. La Navidad bíblica nos lleva directamente a los sufrimientos más profundos de este mundo, tanto con un dolor profundo como con una gran esperanza.

A los poderes de este mundo les encanta la cultura navideña porque los saca de apuros!  Esta temporada revela hasta dónde llegarán los poderes de este mundo para evitar, obstruir o detener la llegada del reino de Dios. 

No es necesario que juzguemos con dureza o alejarnos de las festividades que ha creado esta sociedad (¡incluso con nuestra cooperación!) durante esta estación para que la iglesia pueda celebrar el Adviento y la Navidad. Los sentimientos asociados con esta temporada como la paz, el confort, lo calientito en el invierno, la alegría que nos trae la generosidad al igual que el recibir... todas estas son cosas buenas. Todavía podemos disfrutarlos con la familia, amigos y hermanos en Cristo.

Pero conservar esta celebración en el culto y en la vida congregacional nos llama y nos capacita para algo mucho más fructífero y con un significado más profundo de lo que ofrece la cultura navideña.

Celebrar el Adviento, todas las cuatro a siete semanas, seguido por navidad bíblica nos permite ver lo que la cultura popular a menudo mantiene escondido: el sentí con profundidad y el amar con certeza de que "Dios está con nosotros, y en cada uno de nosotros". 

LAS TRES PROPUESTAS

De forma modesta

En un artículo titulado Una propuesta modesta para la paz en Adviento/Navidad, Safiyah Fosua, Dean McIntyre y yo sugerimos comenzar a cantar música de Adviento con dos semanas de anticipación, y música navideña comenzando con lo que ahora es el tercer domingo de Adviento. Esto nos da cuatro semanas completas para enfocarnos en el Adviento, al menos musicalmente, y hasta tres semanas para la Navidad (contando el Domingo de Epifanía, que es lo más temprano posible, el 1 de enero). El hacer esto, tenemos la oportunidad de darle a cada celebración un tiempo y enfoque significativo. Esto no requiere cambiar las lecturas del leccionario en absoluto.

De forma restauradora

Un enfoque parecido es lo que ofrece el Proyecto de Adviento. Desarrollado por el Rev. Dr. Bill Petersen, sacerdote episcopal y erudito litúrgico, junto con un seminario y otros miembros de la Academia Norteamericana de Liturgia, a la cual también pertenecen metodistas unidos, el Proyecto de Adviento sugieren cambiar el calendario litúrgico, pero no el leccionario en absoluto. Petersen junto con los demás explica que el Adviento solía ser una temporada de siete domingos hasta que el Papa Gregorio VI lo acortó a cuatro en el siglo XI.

Aunque el Papa Gregorio VI acortó la celebración del Adviento, no cambió los leccionarios. Esto significa que las lecturas correspondientes a una celebración de siete semanas de Adviento todavía se estaban leyendo durante siete semanas, comenzando con el primer domingo después del Día de Todos los Santos (1 de noviembre). Los leccionarios que cristianos occidentales utilizan en la actualidad, tanto los católicos romanos como los leccionarios comunes revisados que usa el clero de la IMU, también han conservado ese patrón. Así que la propuesta del Proyecto de Adviento, que ya se ha intentado en varios ministerios episcopales, luteranos y de la Iglesia Metodista Unida, alinea nuestra celebración del Adviento con los leccionarios que ya tenemos. Nada de lo demás cambia. Sólo la fecha de inicio del Adviento y, quizás, como señala el proyecto, el número de velas que podrían incluirse en la corona de Adviento (siete más una vela central, en lugar de cuatro). Para los metodistas unidos, que no están acostumbrados a celebrar el Día de Todos los Santos el 1 de noviembre, sino que el domingo siguiente más cercano, el Adviento Ampliado duraría probablemente seis domingos en el 2019.

El sitio web del Proyecto de Adviento no sólo tiene una propuesta detallada, sino también un conjunto de recursos, incluyendo oraciones sugeridas y "O Antífonas" (relacionadas con los versos de "O Ven, O Ven Emmanuel") para cada domingo, para apoyar a las congregaciones que quieran inténtalo.

La propuesta del Proyecto de Adviento también parece estar ganando algo de tracción ecuménica más amplia. Este año, La Iglesia Metodista Unida, Episcopal, la Iglesia Unida del Canadá, la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos, la Iglesia Anglicana del Canadá y varias otras denominaciones continuarán creando conciencia de esta posibilidad a través de sus sitios web. La Consulta sobre Textos Comunes (que desarrollo el Leccionario Común Revisado) acogió un foro ecuménico sobre el tema en nuestra reunión de Nueva York en marzo de 2012.

De forma radical

Muchos de nosotros reconocemos que, aunque estas propuestas restaurarían una prolongación del Adviento, es posible que todavía no aborden directamente lo que para casi todos nosotros sigue siendo una grave falta en el tiempo de Navidad. Nuestras congregaciones parecen gastar toda su energía en la Nochebuena, pocos se quedan con el día de Navidad, y en cuanto al resto de estas - tienen uno o dos domingos de baja asistencia hasta que la gente regrese de sus "vacaciones navideñas". Mientras que el año litúrgico requiere gran celebración y contemplación, con mucha frecuencia estamos más dispersos y menos enfocados en la adoración en las dos semanas después de la Nochebuena que en cualquier otro momento del año.

Por eso he ofrecido un tercer enfoque, mucho más radical. Reorganiza el leccionario y, más dramáticamente, el calendario para aprovechar un Adviento que dure cuatro semanas y, en este caso, una temporada navideña de tres semanas.

Para realizarlo de forma radical, comience el Adviento con dos semanas de anticipación, y celebre el Adviento durante cuatro semanas, empezando con el 17 de noviembre y terminando el segundo domingo de Adviento del calendario actual. No hay cambios en el leccionario hasta ahora. Usted simplemente use las lecturas de las dos semanas anteriores como si fuesen lecturas de Adviento.

Luego, en lo que hubiese sido el tercer domingo de Adviento y que en esta propuesta es el 1 de navidad, comience a celebrar el tiempo de Navidad usando las lecturas del día de Epifanía. Para lo que hubiese sido el cuarto domingo de Adviento y que en esta propuesta es el 2 de Navidad, use las lecturas para el domingo después de Navidad. Para los días de nochebuena y navidad intercambie las lecturas establecidas - para que la Encarnación esté al frente y se centre en lo que probablemente sea el servicio con mayor asistencia. Luego, para el 29 de diciembre, use la lectura para las lecturas de Adviento 4 como una reflexión más sobre las implicaciones de la Encarnación y como una guía para el Bautismo del Señor Domingo (primer domingo después del 6 de enero).

Aquí está una propuesta de lecturas para el Adviento y la Navidad 2019/2020 basadas en este plan:

Adviento 1: Nov 17
Isaías 65:17-25
Isaías 12 o Salmo 118 (UMH 839)
2 de Tesalonicenses 3:6-13
Lucas 21:5-19

Adviento 2: Nov 24
Jeremías 23:1-6
Lucas 1:68-79 (UMH 208)
Colosenses 1:11
Lucas 23:33-43

Adviento 3: Dec 1
Isaías 2:1-5
Salmo 122
Romanos 13:11-14
Mateo 24:36-44

Adviento 4: Dec 8
Isaías 11:1-10
Salmo 72:1-7, 18-19
Romanos 15:4-13
Mateo 3:1-12

Navidad 1: Dec 15
Isaías 60:1-6
Salmo 72:1-7, 10-14
Efesios 3:1-12
Mateo 2:1-12

Navidad 2: Dec 22
Isaías 63:7-9
Salmo 148
Hebreos 2:10-18
Mateo 2:13-23

Nochebuena: Dec 24
Isaías 52:7-10
Salmo 98 (UMH 818)
Hebreos 1:1-4 (5-12)
Juan 1:1-14

Día de Navidad: Dec 25
Isaias 9:2-7
Salmo 96 (UMH 815)
Tito 2:11-14
Luke 2:1-20

Navidad 3 : Dec 29
Isaías 7:10-16
Salmo 80:1-7, 17-19 (UMH 801)
Romanos 1:1-7
Mateo 1:18-25

De esta manera, aunque gente de su congregación se ausente después de la Nochebuena, usted todavía celebrara dos días navideños, cubrira las lecturas ya establecidas para otros domingos con más asistencia, sin contar la Nochebuena y el día de Navidad en sí mismo, y a la misma vez tendrá algo nuevo para repasar con una perspectiva distinta el domingo después de Navidad.

Esta propuesta también puede ser problemática ya que interfiere con el calendario y el orden del leccionario que tenemos y que compartimos con muchos otros cristianos alrededor del mundo. Separa ampliamente la Epifanía del Bautismo del Señor, mientras que las dos se habían originado como la intención de celebrarse el mismo día. Puede ceder a las presiones de la cultura navideña estadounidense. Y debido a que es un cambio tan radical, también puede ser muy desagradable, a pesar del hecho de que puede abordar nuestras necesidades teológicas, litúrgicas y culturales de prestar seria atención a ambas temporadas.

¿CÓMO RESPONDERÁ USTED?

Ha llegado el momento de celebrar tanto el Adviento como la Navidad tan plenamente como sea posible en la vida y el culto de los cristianos llamados Metodistas Unidos.  Así que déjeme sugerirle que considere en sus oraciones cómo podrá hacer algo al respecto para asegurar que sus congregantes tengan una celebración más fructífera este año que el Adviento y la Navidad anterior.

Escoja una de estas propuestas e intente llevarlo a cabo. O intente algo diferente como celebrar esta temporada completa de Adviento y Navidad, usando el calendario y las lecturas que ya tenemos. Celebre el Adviento por cuatro semanas completas comenzando el 27 de noviembre. Luego, empiece la celebración navideña el 24 de diciembre después del atardecer - encontrando alguna manera de mantener la energía de la Navidad bien después de la Nochebuena y su enfoque más allá del bebé en el pesebre, y concluyendo el 6 de enero en vez de terminar la temporada el 1 de enero.  

Tenemos un mensaje poderoso para proclamar, celebrar y contemplar tan plenamente como podamos en esta época del año. Propóngase a hacer lo que sea necesario para que eso suceda donde está.

¡Y sepa que usted tiene el apoyo total del departamento de culto en Ministerios de Discipulado y el apoyo de nuestros colegas en muchas otras denominaciones al igual que usted!


Este artículo, escrito por Taylor-Burton Edwards, fue publicado originalmente en inglés por la Junta General de Ministerios de Discipulado. Ha sido traducido y adaptado al calendario litúrgico de 2019/2020 por Pablo Sarria Quezada. Contacto: [email protected]