Iglesia y Sociedad

Violencia doméstica

Foto de Claudia Soray, Unsplash.
Foto de Claudia Soray, Unsplash.

La violencia doméstica les quita a las mujeres, los niños y las familias la dignidad y la vida que Dios quiere para cada uno de nosotros.

La violencia doméstica se trata de mantener el poder y control sobre otra persona. La violencia doméstica adopta muchas formas, existe en todos los estatus socioeconómicos y en todas las comunidades raciales y étnicas.

El sexismo y el patriarcado se entrelazan en las familias, culturas, instituciones y sociedades. La objetivación, explotación y abuso de mujeres y niñas son el resultado directo de estos sistemas opresivos.

A nivel mundial, al menos una de cada tres mujeres ha sido golpeada, obligada a tener relaciones sexuales o abusada de alguna otra manera. Esto sucede frecuentemente con alguien que ellas conocen, incluido su esposo u otro miembro masculino de la familia.

Una de cada cuatro mujeres ha sido abusada durante el embarazo. Y hasta 275 millones de niños y niñas al rededor del mundo están expuestos a la violencia en el hogar.

Cuando las mujeres y las niñas son devaluadas en cualquier forma, esto normaliza la violencia y causa aún más daño a las víctimas y sobrevivientes a través de la vergüenza, el estigma y la opresión interna. Estas mismas dinámicas promueven la violencia en los hombres que han sido víctimas de violencia doméstica.

La Biblia y la Iglesia Metodista Unida dicen:

«Reconocemos que la violencia y el abuso familiar en todas sus formas verbales, psicológicas, físicas, sexuales son perjudiciales para la unión de la comunidad humana. Alentamos a la Iglesia a brindar un entorno seguro, donde se asesore y apoye a las víctimas de la violencia doméstica. Aunque deploramos las acciones de la persona abusadora, afirmamos que esa persona necesita el amor redentor de Dios». (Principios sociales, 161.H)

«Las personas de fe deben trabajar para cambiar las actitudes, creencias, políticas y prácticas en todos los niveles de la sociedad que deshumanizan y promueven la explotación y el abuso de las mujeres y niñas».  

— Libro de Resoluciones, 3427

«La historia de nuestra fe es la historia de los intentos de recuperar el entendimiento de Génesis 1 en el que toda la creación es sagrada a los ojos de Dios y que todos los seres humanos son criaturas de valor sagrado. Jesús fue un defensor del valor sagrado de todas las personas».

«Los metodistas unidos han trabajado para erradicar las múltiples formas de violencia que destruyen la integridad de las personas, familias, comunidades y naciones. Las personas de fe deben trabajar para cambiar las actitudes, creencias, políticas y prácticas que en todos los niveles de la sociedad deshumanizan y promueven la explotación y el abuso de mujeres y niñas». (Libro de Resoluciones, 3427)

Tres cosas que usted puede hacer:

  • Abogar por la aprobación e implementación de leyes a nivel local y nacional del gobierno para prevenir el abuso, proteger a las víctimas y responsabilizar a los perpetradores. Organice foros, invite a oradores y oradoras externos, incluidas personas sobrevivientes y defensoras, para facilitar las discusiones.
  • Revise los libros para niños y niñas que tienen en los espacios donde se reúnen. Compre libros adicionales con niñas y niños de color como líderes, para asegurarse de que todos los niños y niñas de su familia, congregación, escuela y comunidad se vean a sí mismos como valiosos. Consulte nuestra lista Sacred Worth Book para obtener algunas ideas.
  • Enseñe y moldee una masculinidad saludable. Involucre a los hombres como aliados de las mujeres para reducir la violencia y los factores de riesgo de abuso.

Otros recursos


Este artículo es una traducción del documento original en inglés publicado por la Junta General de Iglesia y Sociedad.